lunes, 26 de noviembre de 2007

Cambio climatico y nuevos paisajes en el futuro


La primera foto nos muestra lo que podría ser la ciudad de Zaragoza sin el paso del Ebro. En la imagen real, un apacible Ebro discurre mansamente, con la basílica de El Pilar al fondo, iluminada por las últimas luces de la tarde. En la imagen manipulada, donde había agua, hay arena. Tan sólo un pequeño hilo conduce el último caudal zizagueando por el suelo seco.

La segunda imagen se aproxima al problema del deshielo de los glaciares, que ya es una realidad contrastada. El Glaciar del Monte Perdido es la muestra elegida. Un hecho que ya está constatado en el deshielo de los casquetes polares podríamos observarlo en unos años en este punto de España, si no se actúa.

En la imagen, los blancos que salpican el manto rocoso han desaparecido para dejarlo todo en unos desoladores peñascos de color marrón y verdoso. Esta es, probablemente, la figura que antes se verá cumplida: los glaciares pirenaicos están abocados a su extinción.

Aunque hoy se parara en seco la emisión de gases, la inercia térmica acabaría con los que nos quedan en la cordillera del norte de España. Los problemas directos son más visibles con los desagües de los glaciares del Himalaya y los Andes, que contribuyen, entre otras cosas al aumento del nivel del mar.

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lunes, 26 de noviembre de 2007

Cambio climatico y nuevos paisajes en el futuro


La primera foto nos muestra lo que podría ser la ciudad de Zaragoza sin el paso del Ebro. En la imagen real, un apacible Ebro discurre mansamente, con la basílica de El Pilar al fondo, iluminada por las últimas luces de la tarde. En la imagen manipulada, donde había agua, hay arena. Tan sólo un pequeño hilo conduce el último caudal zizagueando por el suelo seco.

La segunda imagen se aproxima al problema del deshielo de los glaciares, que ya es una realidad contrastada. El Glaciar del Monte Perdido es la muestra elegida. Un hecho que ya está constatado en el deshielo de los casquetes polares podríamos observarlo en unos años en este punto de España, si no se actúa.

En la imagen, los blancos que salpican el manto rocoso han desaparecido para dejarlo todo en unos desoladores peñascos de color marrón y verdoso. Esta es, probablemente, la figura que antes se verá cumplida: los glaciares pirenaicos están abocados a su extinción.

Aunque hoy se parara en seco la emisión de gases, la inercia térmica acabaría con los que nos quedan en la cordillera del norte de España. Los problemas directos son más visibles con los desagües de los glaciares del Himalaya y los Andes, que contribuyen, entre otras cosas al aumento del nivel del mar.

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