sábado, 16 de enero de 2010

El hombre es un lobo para el hombre

Con obispos como el de San Sebastián así nos luce el pelo. Se supone que ha estudiado teología... pues ha metido la pata hasta el fondo, adoleciendo de lo único que nos humaniza; la compasión, ponernos en la piel del otro.No se puede estar tan aislado de la realidad, no se puede estar haciendo manifestaciones por la familia, demonizando las opiniones que van en contra de sus creencias... no se puede excomulgar al que no opina igual que tú y luego vas y te descuelgas con una sandez como la que ha dicho porque... jodo, jodo; qué tropa, sí, qué tropa!Toda la curia se debería poner manos a la obra: bajar a la realidad destruída, machacada, apartada por estos que estamos en el primer mundo e ir a ayudar... eso también está en los libros que estos obispos leen (supongo), aunque tal vez estén tan absortos con esa entelequia de la "rectitud espiritual" del buen católico que se han pasado de vueltas. ¿Moral, ética, dogma? ¡Sentido común, joder, sentido común! No me merece credibilidad alguna la gente que está arriba, que ostenta poder. La gente que merece la pena está abajo, en el suelo, al lado de los que lo necesitan.Lo dicen todas las religiones, todas; la clave está en hacer algo por los demás, sin nada a cambio. Ahí radica lo esencial, dejar nuestro ego de lado.Lamentablemente, la jerarquía católica ha distorsionado lo que les comunicaron en su tiempo. Cercenaron el mensaje, obviaron lo que no les interesaba, añadieron lo que les vino bien; montaron su empresa con jefes, cargos intermedios y currantes. Han perdido el objetivo y se han quedado en ese abstracto mundo de ideas de rectitud moral. En parte tiene razón este obispo, hay una decrepitud moral... cuyo paradigma es el mundo occidental en el que tan agusto están. Que el día del Angelus, de Navidad, de Pascua: salgan por esas ventanas y hagan declaraciones para que el Banco Mundial y su permanente y asfixiante deuda externa se vayan a tomar por culo; eso estaría bien. Que se reunan con los politiquillos (debería haber una abstención del 100% que les dejara temblando por lo incompetentes que son) y que les digan que vuelvan a poner todo ese dinerazo que pusieron al mes de iniciarse la "crisis", en otro lado que no sea la caja de un banco... hasta en el culo haría mejor papel que ahí.Que ya vale, que estamos en un planeta infecto... que la humanidad se ha ido por la cloaca. ¿Ha tenido algún sentido el enaltecimiento del hombre, el antropocentrismo? Pues resulta que la tierra gira alrededor del sol (y quemamos al tipo que lo dijo), que en la Tierra, antes de nuestra "aparición" había más bichos y seres de los que podamos imaginar. Que nosotros, en nuestra omnipotente sabiduría, vivimos gracias a unos despreciables millones de bacterias.Al carajo con las etiquetas, los dogmas... qué de humanos nos queda? Nada, un horizonte de escombros y un cielo más negro que el petróleo.Este señor obispo: que se quite el gorro, la túnica y que se vaya a dar una vuelta por la calle. Que pise la realidad, coja aire y... la próxima vez que abra la boca, reflexione sobre lo que va a decir."El hombre es un lobo para el hombre"... qué lucidez! Así debería empezar el libro de "Historia de la humanidad".
(Correo enviado por mi amigo B.)

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sábado, 16 de enero de 2010

El hombre es un lobo para el hombre

Con obispos como el de San Sebastián así nos luce el pelo. Se supone que ha estudiado teología... pues ha metido la pata hasta el fondo, adoleciendo de lo único que nos humaniza; la compasión, ponernos en la piel del otro.No se puede estar tan aislado de la realidad, no se puede estar haciendo manifestaciones por la familia, demonizando las opiniones que van en contra de sus creencias... no se puede excomulgar al que no opina igual que tú y luego vas y te descuelgas con una sandez como la que ha dicho porque... jodo, jodo; qué tropa, sí, qué tropa!Toda la curia se debería poner manos a la obra: bajar a la realidad destruída, machacada, apartada por estos que estamos en el primer mundo e ir a ayudar... eso también está en los libros que estos obispos leen (supongo), aunque tal vez estén tan absortos con esa entelequia de la "rectitud espiritual" del buen católico que se han pasado de vueltas. ¿Moral, ética, dogma? ¡Sentido común, joder, sentido común! No me merece credibilidad alguna la gente que está arriba, que ostenta poder. La gente que merece la pena está abajo, en el suelo, al lado de los que lo necesitan.Lo dicen todas las religiones, todas; la clave está en hacer algo por los demás, sin nada a cambio. Ahí radica lo esencial, dejar nuestro ego de lado.Lamentablemente, la jerarquía católica ha distorsionado lo que les comunicaron en su tiempo. Cercenaron el mensaje, obviaron lo que no les interesaba, añadieron lo que les vino bien; montaron su empresa con jefes, cargos intermedios y currantes. Han perdido el objetivo y se han quedado en ese abstracto mundo de ideas de rectitud moral. En parte tiene razón este obispo, hay una decrepitud moral... cuyo paradigma es el mundo occidental en el que tan agusto están. Que el día del Angelus, de Navidad, de Pascua: salgan por esas ventanas y hagan declaraciones para que el Banco Mundial y su permanente y asfixiante deuda externa se vayan a tomar por culo; eso estaría bien. Que se reunan con los politiquillos (debería haber una abstención del 100% que les dejara temblando por lo incompetentes que son) y que les digan que vuelvan a poner todo ese dinerazo que pusieron al mes de iniciarse la "crisis", en otro lado que no sea la caja de un banco... hasta en el culo haría mejor papel que ahí.Que ya vale, que estamos en un planeta infecto... que la humanidad se ha ido por la cloaca. ¿Ha tenido algún sentido el enaltecimiento del hombre, el antropocentrismo? Pues resulta que la tierra gira alrededor del sol (y quemamos al tipo que lo dijo), que en la Tierra, antes de nuestra "aparición" había más bichos y seres de los que podamos imaginar. Que nosotros, en nuestra omnipotente sabiduría, vivimos gracias a unos despreciables millones de bacterias.Al carajo con las etiquetas, los dogmas... qué de humanos nos queda? Nada, un horizonte de escombros y un cielo más negro que el petróleo.Este señor obispo: que se quite el gorro, la túnica y que se vaya a dar una vuelta por la calle. Que pise la realidad, coja aire y... la próxima vez que abra la boca, reflexione sobre lo que va a decir."El hombre es un lobo para el hombre"... qué lucidez! Así debería empezar el libro de "Historia de la humanidad".
(Correo enviado por mi amigo B.)

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