jueves, 4 de noviembre de 2010

Me lo contaba Yaya

Me lo contaba mi Yaya de casa Molinero cuando yo era un ninón, pero esta misma historia se repite en muchos lugares del Sobrarbe:
.- Hace muchos,muchos años mientras se celebraba la Misa de Gallo, moría un mulo en alguna casa fuerte de Laspuña por lo que en una ocasión un joven de cada casa fuerte (había tres o cuatro)se quedó oculto en la cuadra y uno de ellos vio cómo un gato negro se posaba en el lomo de la mula y esta cayó muerta como fulminada por un rayo; el hombre le asestó varios golpes al felino con un mango, el animal brinco por una ventaneta y se perdió en la oscuridad.. Al día siguiente, la abuela de casa Cantarico (una casa floja) apareció coja y llena de moratones.Al preguntarle que le había pasado, dicen que bufaba como un gato mientras decía "un demonio ha entrado esta noche en casa mientras dormía y me ha pegado con un bastón hasta que me he caído de la cama y me he despertado".

1 comentario:

Anónimo dijo...

Genial.

Queremos más historias de las yayas.

Saludos
Hijo adoptivo

jueves, 4 de noviembre de 2010

Me lo contaba Yaya

Me lo contaba mi Yaya de casa Molinero cuando yo era un ninón, pero esta misma historia se repite en muchos lugares del Sobrarbe:
.- Hace muchos,muchos años mientras se celebraba la Misa de Gallo, moría un mulo en alguna casa fuerte de Laspuña por lo que en una ocasión un joven de cada casa fuerte (había tres o cuatro)se quedó oculto en la cuadra y uno de ellos vio cómo un gato negro se posaba en el lomo de la mula y esta cayó muerta como fulminada por un rayo; el hombre le asestó varios golpes al felino con un mango, el animal brinco por una ventaneta y se perdió en la oscuridad.. Al día siguiente, la abuela de casa Cantarico (una casa floja) apareció coja y llena de moratones.Al preguntarle que le había pasado, dicen que bufaba como un gato mientras decía "un demonio ha entrado esta noche en casa mientras dormía y me ha pegado con un bastón hasta que me he caído de la cama y me he despertado".

1 comentario:

Anónimo dijo...

Genial.

Queremos más historias de las yayas.

Saludos
Hijo adoptivo