domingo, 9 de noviembre de 2008

Pepe Nerin, parroco de Laspuña en la decada de los 70.


(Comuniones en Laspuña año 1977)


Extracto de las memorias de Pepe Nerin, parroco de Laspuña en la decada de los 70.


//...Capítulo especial merecen las bodas. Mi antiguo compañero del Seminario, Toné Cazcarra, que era natural de Laspuña, me encargó celebrar la suya. También tuve que preparar chavales para recibir el sacramento de la Confirmación. Por cierto que el día de su administración se murió la madre del obispo y la Guardia Civil me estuvo telefoneando a Laspuña porque no había manera de conectar con el prelado para comunicarle la noticia. Lo que había ocurrido era que éste, en su viaje a mi pueblo, se había detenido a rezar en un paraje solitario haciendo un alto en el camino y por ello no conseguían localizarlo. Por fin miembros del cuerpo se apostaron en las diversas entradas de Aínsa hasta que lo detectaron y le informaron de la mala nueva. Yo temía que hubiera que suspender las confirmaciones pero el obispo se presentó en Laspuña y decidió celebrarlas, aunque se emocionó en el memento de difuntos. Luego nos acercamos al bar para que tomara algo y tuvimos que aguantar algún reniego bastante inoportuno.
Finalmente, cuando llegó el primer aniversario de la muerte de Franco se me presentó el mismo alcalde del pueblo para pedirme por favor que celebrara una misa por el Caudillo ya que la Guardia Civil le había presionado para ello. Aunque parezca increíble, en aquellos tiempos ocurrían estas cosas. Para no poner en aprietos al alcalde accedí a su petición pero no quise predicar pues ya me parecía demasiado.//

1 comentario:

Joan deu Peiroton dijo...

Zagal, hay fosas comunes que vale mas no abrir según opinan unos a pesar de otros.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Pepe Nerin, parroco de Laspuña en la decada de los 70.


(Comuniones en Laspuña año 1977)


Extracto de las memorias de Pepe Nerin, parroco de Laspuña en la decada de los 70.


//...Capítulo especial merecen las bodas. Mi antiguo compañero del Seminario, Toné Cazcarra, que era natural de Laspuña, me encargó celebrar la suya. También tuve que preparar chavales para recibir el sacramento de la Confirmación. Por cierto que el día de su administración se murió la madre del obispo y la Guardia Civil me estuvo telefoneando a Laspuña porque no había manera de conectar con el prelado para comunicarle la noticia. Lo que había ocurrido era que éste, en su viaje a mi pueblo, se había detenido a rezar en un paraje solitario haciendo un alto en el camino y por ello no conseguían localizarlo. Por fin miembros del cuerpo se apostaron en las diversas entradas de Aínsa hasta que lo detectaron y le informaron de la mala nueva. Yo temía que hubiera que suspender las confirmaciones pero el obispo se presentó en Laspuña y decidió celebrarlas, aunque se emocionó en el memento de difuntos. Luego nos acercamos al bar para que tomara algo y tuvimos que aguantar algún reniego bastante inoportuno.
Finalmente, cuando llegó el primer aniversario de la muerte de Franco se me presentó el mismo alcalde del pueblo para pedirme por favor que celebrara una misa por el Caudillo ya que la Guardia Civil le había presionado para ello. Aunque parezca increíble, en aquellos tiempos ocurrían estas cosas. Para no poner en aprietos al alcalde accedí a su petición pero no quise predicar pues ya me parecía demasiado.//

1 comentario:

Joan deu Peiroton dijo...

Zagal, hay fosas comunes que vale mas no abrir según opinan unos a pesar de otros.