sábado, 28 de enero de 2012

4-2

Gente de Laspuña viendo el partido en Barcelona


EFE | 28/01/2012
Capaz de sentenciar el partido en el primer tiempo, para después ver cómo un frágil Huesca se quedaba al borde de la gesta, el Barça B sufrió sin necesidad para llevarse los tres puntos en el Miniestadi (4-2), ante un rival que seguirá una semana más en puestos de descenso.
Fue un Barça de dos caras. Letal en el arranque, más vertical que nunca por la debilidad del rival. Todo lo contrario que en el segundo acto, cuando desperdició una amplia ventaja de tres tantos y a punto estuvo el Huesca de darle un susto inesperado.
Contundente y por la vía rápida, no se había cumplido el primer minuto y el Barcelona B abría el marcador. Treinta segundos le bastaron a Deulofeu, feliz como nadie en la orgía de espacios que ofrecían los oscenses.
Recibió el joven extremo al borde del área, encaró a la defensa y soltó un remate seco que repelió el poste. El rechazo cayó a los pies de Riverola quien, a boca de gol, no desaprovechó la ocasión.
Si la defensa local había demostrado su impotencia a la primera de cambio, el verdadero festival de despropósitos aún estaba por llegar. Rodri amplió la ventaja en un córner defendido de forma pésima al cuarto de hora y, diez minutos después, el meta Luís García, en una jugada aparentemente fácil, cedió el balón a los pies de Kiko Femenía. Tres goles en media hora y sin apenas esfuerzo.
Solo Jokin parecía plantar cara. Un incordio para los culés en el primer tiempo, el único capaz de poner algo de tensión a sus zagueros. Lideró además el despertar aragonés tras el descanso, al recortar distancias en dos saques de esquina rematados por Bauzá y Tariq.
Los tantos desencajaron a los de Eusebio, que empezaban a lamentar las ocasiones desperdiciadas en la primera parte, como un larguero de Rafinha. Por un momento, todo hacía indicar la proximidad del empate del Huesca, con un filial descompuesto, que no supo hallar su juego en todo el partido.
Pero Rodri, en un idilio con el gol desde el adiós de Soriano -ya acumula seis-, devolvió la tranquilidad tras una fenomenal asistencia de Rafinha.
El pequeño de los Alcántara cumplió con la misión de liderar a su equipo ante las bajas de Dos Santos, Tello y Sergi Roberto, convocados con el primer equipo esta semana.
Extinguido el conato de remontada de los de Quique Hernández, el Barça B se dedicó a gestionar los minutos finales y a celebrar el debut con el filial del ariete juvenil Jean Marie Dongou, de 16 años, mientras el Huesca se lamentaba de la ocasión perdida para sacar algún punto vital para salir de la zona de descenso.

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sábado, 28 de enero de 2012

4-2

Gente de Laspuña viendo el partido en Barcelona


EFE | 28/01/2012
Capaz de sentenciar el partido en el primer tiempo, para después ver cómo un frágil Huesca se quedaba al borde de la gesta, el Barça B sufrió sin necesidad para llevarse los tres puntos en el Miniestadi (4-2), ante un rival que seguirá una semana más en puestos de descenso.
Fue un Barça de dos caras. Letal en el arranque, más vertical que nunca por la debilidad del rival. Todo lo contrario que en el segundo acto, cuando desperdició una amplia ventaja de tres tantos y a punto estuvo el Huesca de darle un susto inesperado.
Contundente y por la vía rápida, no se había cumplido el primer minuto y el Barcelona B abría el marcador. Treinta segundos le bastaron a Deulofeu, feliz como nadie en la orgía de espacios que ofrecían los oscenses.
Recibió el joven extremo al borde del área, encaró a la defensa y soltó un remate seco que repelió el poste. El rechazo cayó a los pies de Riverola quien, a boca de gol, no desaprovechó la ocasión.
Si la defensa local había demostrado su impotencia a la primera de cambio, el verdadero festival de despropósitos aún estaba por llegar. Rodri amplió la ventaja en un córner defendido de forma pésima al cuarto de hora y, diez minutos después, el meta Luís García, en una jugada aparentemente fácil, cedió el balón a los pies de Kiko Femenía. Tres goles en media hora y sin apenas esfuerzo.
Solo Jokin parecía plantar cara. Un incordio para los culés en el primer tiempo, el único capaz de poner algo de tensión a sus zagueros. Lideró además el despertar aragonés tras el descanso, al recortar distancias en dos saques de esquina rematados por Bauzá y Tariq.
Los tantos desencajaron a los de Eusebio, que empezaban a lamentar las ocasiones desperdiciadas en la primera parte, como un larguero de Rafinha. Por un momento, todo hacía indicar la proximidad del empate del Huesca, con un filial descompuesto, que no supo hallar su juego en todo el partido.
Pero Rodri, en un idilio con el gol desde el adiós de Soriano -ya acumula seis-, devolvió la tranquilidad tras una fenomenal asistencia de Rafinha.
El pequeño de los Alcántara cumplió con la misión de liderar a su equipo ante las bajas de Dos Santos, Tello y Sergi Roberto, convocados con el primer equipo esta semana.
Extinguido el conato de remontada de los de Quique Hernández, el Barça B se dedicó a gestionar los minutos finales y a celebrar el debut con el filial del ariete juvenil Jean Marie Dongou, de 16 años, mientras el Huesca se lamentaba de la ocasión perdida para sacar algún punto vital para salir de la zona de descenso.

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