viernes, 21 de febrero de 2014

Algunas máximas y sentencias - Bellas diciendas e mazadas.

Máximas y sentencias de Pedro Saputo (Castellano)

Solía decir que más quería enemigos agudos que amigos tontos.
— Decía que hablando en general todos los hombres son buenos y todos malos, porque no les debemos pedir lo que no pueden dar, ni querer que obren como no les conviene aunque tal vez entiendan mal esta conveniencia. Y en cuanto a la justicia, que o no la conocen en los casos que obran mal, o que no saben lo que vale.
— Preguntáronle una vez, qué hombres eran los más perjudiciales, y respondió que los envidiosos. Admiráronse de esta respuesta, y quisieron saber lo que sentía de los ladrones, matadores y otros; y dijo, que de éstos mucha parte eran también envidiosos y por envidia comenzaban a ser malos; que otros son unos miserables, ignorantes, rudos y mal encaminados por otros como ellos, o perdidos por la mala educación en su niñez y mocedad; pero que al fin de todos ellos tarde o temprano se hace justicia. Mas que el envidioso es un verdadero malsín, el traidor por naturaleza, el animal propiamente dañino, contra el cual no hay castigo en las leyes ni en las costumbres, para el daño que causa en general y en particular, que es más que el que nos viene de todas las demás clases juntas de hombres perversos y malvados.
Que la envidia ha causado más trastornos en el mundo que la codicia y la ambición juntas si no es que la ambición sea un nombre dorado de la envidia. Pero que sin embargo podían alguna vez, y de particular a particular, producir un bien parecido al de las indigestiones y cólicos en el cuerpo humano, que si no son frecuentes ni muy graves, hacen al hombre templado y sobrio.
— También decía muchas veces que la codicia no había levantado ninguna casa; y sí muchas el orden y la economía.
— Decía que los mayores enemigos del bien del hombre suelen ser la vanidad y la pereza.
La vanidad porque gasta más de lo que puede y se arruina o dice más de lo que debe y cae en grandes inconvenientes; y la pereza, porque va detrás de las estaciones en el tiempo, de la sazón en los negocios, de los hechos en los acontecimientos, dejándoselo venir todo encima, hasta que se le cae la casa y acaba en sus ruinas, o huye espantada y no encuentra donde meterse, pobre, falta de consejo y aborrecida.
— Decía que la necedad es mal incurable y piedra en que siempre se tropieza; y que los tres mayores trabajos que puede pasar un hombre son vivir con necios, tratar con embusteros y viajar con un cobarde.

Diciendas e mazadas de Pietro Saputo (Aragonés)

Gosaba decir que s’estimaba mes enemigos agudos que amigos fatos.
-Deciba que fablando per un regular totz os hombres son buenos e totz malos, perque no lis hemos de demandar o que no pueden dar, ni querer que obren como no lis conviene, anque talment entiendan mal ista conveniencia. E en o tocante a la chusticia, que u no la conoixen en os casos que obran mal, u que no saben o que vale.
-Li preguntón una vegada, qué hombres yeran os mes perchudicials, e respondió que os invidiosos. S’almirón d’ista respuesta, e querión saber o que pensaba d’os furtaires, matadors e d’atros; e dició que d’istos buena parti yeran tamién invidiosos e que per invidia prencipiaban a estar dolents; que d’atros son uns miseriosos, ignorants, matutans e mal endrezaus per atros como ells, u perdius per a mala educación en a suya nineza e mocedat; pero que, a la fin, de totz ells tardi u luego se fa chusticia. Pero que l’invidioso ye un verdader mentirol, un traidoraz, l’animal que fa mes mal, cuentra o que no bi ha castigo en as leis, ni en os costumbres, ta o mal que fa en cheneral e en particular, que ye mes que o que nos plega de toda a resta de clases chuntas d’hombres indignos e malvaus. Que a invidia ha causau mes plagas en o mundo que l’avaricia e l’anglucia chuntas, si no ye que l’anglucia ye un nombre dorau d’a invidia. Pero que, manimenos, podeban bella vegada, e de particular a particular, producir un bien parellano a ixe d’os reparallos e torzons en o cuerpo humán, que si no son cutianos ni muit graus, fan a l’hombre templau e cerenyo.
Tamién deciba a rienda vegadas que l’anglucia no heba devantau garra casa; e sí muitas l’orden e a economía.
-Deciba que os mes grans enemigos d’o bien de l’hombre gosan estar a fachenda e a galvana. A fachenda perque gasta mes d’o que puet e nos mena ent’a fallita u diz mes d’o que ye menister e caye en grans inconvenients; e a galvana perque va dezaga d’as estacions en o tiempo, d’a ocasión en os negocios, d’os feitos en os aconteiximientos, e lo se deixa cayer tot dencima, dica que li s’espalda a casa e remata en as suyas enronas, u fuye espantada e no troba do ficar-se-ie, pobra, mancada de consello e aburrida.
-Deciba que a fatera ye mal incurable e piedra en a que siempre s’entrepuza; e que os tres treballos mes grans que puet pasar un hombre son vivir con fatos, tractar con mentirols e viachar con un gavacho.


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Máximas y sentencias de Pedro Saputo (Castellano)

Solía decir que más quería enemigos agudos que amigos tontos.
— Decía que hablando en general todos los hombres son buenos y todos malos, porque no les debemos pedir lo que no pueden dar, ni querer que obren como no les conviene aunque tal vez entiendan mal esta conveniencia. Y en cuanto a la justicia, que o no la conocen en los casos que obran mal, o que no saben lo que vale.
— Preguntáronle una vez, qué hombres eran los más perjudiciales, y respondió que los envidiosos. Admiráronse de esta respuesta, y quisieron saber lo que sentía de los ladrones, matadores y otros; y dijo, que de éstos mucha parte eran también envidiosos y por envidia comenzaban a ser malos; que otros son unos miserables, ignorantes, rudos y mal encaminados por otros como ellos, o perdidos por la mala educación en su niñez y mocedad; pero que al fin de todos ellos tarde o temprano se hace justicia. Mas que el envidioso es un verdadero malsín, el traidor por naturaleza, el animal propiamente dañino, contra el cual no hay castigo en las leyes ni en las costumbres, para el daño que causa en general y en particular, que es más que el que nos viene de todas las demás clases juntas de hombres perversos y malvados.
Que la envidia ha causado más trastornos en el mundo que la codicia y la ambición juntas si no es que la ambición sea un nombre dorado de la envidia. Pero que sin embargo podían alguna vez, y de particular a particular, producir un bien parecido al de las indigestiones y cólicos en el cuerpo humano, que si no son frecuentes ni muy graves, hacen al hombre templado y sobrio.
— También decía muchas veces que la codicia no había levantado ninguna casa; y sí muchas el orden y la economía.
— Decía que los mayores enemigos del bien del hombre suelen ser la vanidad y la pereza.
La vanidad porque gasta más de lo que puede y se arruina o dice más de lo que debe y cae en grandes inconvenientes; y la pereza, porque va detrás de las estaciones en el tiempo, de la sazón en los negocios, de los hechos en los acontecimientos, dejándoselo venir todo encima, hasta que se le cae la casa y acaba en sus ruinas, o huye espantada y no encuentra donde meterse, pobre, falta de consejo y aborrecida.
— Decía que la necedad es mal incurable y piedra en que siempre se tropieza; y que los tres mayores trabajos que puede pasar un hombre son vivir con necios, tratar con embusteros y viajar con un cobarde.

Diciendas e mazadas de Pietro Saputo (Aragonés)

Gosaba decir que s’estimaba mes enemigos agudos que amigos fatos.
-Deciba que fablando per un regular totz os hombres son buenos e totz malos, perque no lis hemos de demandar o que no pueden dar, ni querer que obren como no lis conviene, anque talment entiendan mal ista conveniencia. E en o tocante a la chusticia, que u no la conoixen en os casos que obran mal, u que no saben o que vale.
-Li preguntón una vegada, qué hombres yeran os mes perchudicials, e respondió que os invidiosos. S’almirón d’ista respuesta, e querión saber o que pensaba d’os furtaires, matadors e d’atros; e dició que d’istos buena parti yeran tamién invidiosos e que per invidia prencipiaban a estar dolents; que d’atros son uns miseriosos, ignorants, matutans e mal endrezaus per atros como ells, u perdius per a mala educación en a suya nineza e mocedat; pero que, a la fin, de totz ells tardi u luego se fa chusticia. Pero que l’invidioso ye un verdader mentirol, un traidoraz, l’animal que fa mes mal, cuentra o que no bi ha castigo en as leis, ni en os costumbres, ta o mal que fa en cheneral e en particular, que ye mes que o que nos plega de toda a resta de clases chuntas d’hombres indignos e malvaus. Que a invidia ha causau mes plagas en o mundo que l’avaricia e l’anglucia chuntas, si no ye que l’anglucia ye un nombre dorau d’a invidia. Pero que, manimenos, podeban bella vegada, e de particular a particular, producir un bien parellano a ixe d’os reparallos e torzons en o cuerpo humán, que si no son cutianos ni muit graus, fan a l’hombre templau e cerenyo.
Tamién deciba a rienda vegadas que l’anglucia no heba devantau garra casa; e sí muitas l’orden e a economía.
-Deciba que os mes grans enemigos d’o bien de l’hombre gosan estar a fachenda e a galvana. A fachenda perque gasta mes d’o que puet e nos mena ent’a fallita u diz mes d’o que ye menister e caye en grans inconvenients; e a galvana perque va dezaga d’as estacions en o tiempo, d’a ocasión en os negocios, d’os feitos en os aconteiximientos, e lo se deixa cayer tot dencima, dica que li s’espalda a casa e remata en as suyas enronas, u fuye espantada e no troba do ficar-se-ie, pobra, mancada de consello e aburrida.
-Deciba que a fatera ye mal incurable e piedra en a que siempre s’entrepuza; e que os tres treballos mes grans que puet pasar un hombre son vivir con fatos, tractar con mentirols e viachar con un gavacho.


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