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1 sept 2008

Una Morisma con novedades



La consejera de Educación del Gobierno de Aragón, Mariví Broto, encabezó una larga lista de representantes del panorama político autonómico, comarcal y local, entre los que se encontraban diputados regionales como Ana Grande, Ramón Laplana o Chesús Bernal, así como los directores generales de Cultura, Ramón Miranda y el de Turismo, Gonzalo Lapetra.

La puesta en escena de esta pieza teatral se prolongó por espacio de dos horas y presentó varias novedades, como la incorporación de un dicho en catalán, el descenso desde la torre de la iglesia de una especie de pájaro negro simbolizando un ánima del purgatorio o la aparición en la plaza de un grupo de gitanos.

La fiesta de La Morisma de ayer tuvo un nombre propio, Anchel Conte, a quien se invistió caballero de La Orden de La Morisma en un acto que puso el colofón a la recreación de este episodio que narra la historia de la villa medieval. Fue el victorioso rey cristiano, Garci Ximénez, el encargado de entregar el pergamino por el que se concedía este privilegio a Ánchel Conte, acompañado hasta la corte cristiana por tres de los personajes de La Morisma, al son del tema `El país perdido` de La Ronda de Boltaña.

La Asociación Cultural La Morisma tributó un cálido reconocimiento al que fuera profesor del entonces Instituto de Enseñanza Libre Adoptada de Aínsa (ahora IES Sobrarbe) hace 35 años. Ayer se volvieron a repetir emotivas imágenes, que recordaban a las ya vividas el pasado mes de mayo en el homenaje que el Viello Sobrarbe dedicó al viejo maestro y al gran impulsor del folclore de Sobrarbe.

Con Ánchel Conte ya son tres los distinguidos con La Orden de La Morisma, título que se concedió por primera vez en 2006 al `cristiano` Luis Lascorz y al `moro` Joaquín Buetas, los dos actores más veteranos que interpretan sendos papeles desde que se recuperara este espectáculo a comienzos de la década de los 70 y que ayer volvieron a salir a escena.

La plaza, engalanada para la ocasión, fue el escenario que una vez más acogió la representación de esta obra, un drama romanceado que narra los acontecimientos sucedidos en la antigua villa de Aínsa en el siglo VIII, en tiempos del rey Garci Jimeno. Ante los muros de Aínsa, en el año 724, el rey Garci Jiménez y sus vasallos ganaron la batalla que libraron con los sarracenos, en cuyo fragor tuvo lugar la misteriosa aparición de una cruz roja encendida sobre una carrasca, señal inequívoca para las tropas cristianas de la victoria frente a los moros.

Esta pieza de teatro popular, declarada fiesta de interés turístico por el Gobierno de Aragón en 1998, y que se festeja con una periodicidad bianual, despertó el interés, los aplausos y las carcajadas del público, especialmente, en el capítulo de los simpáticos dichos.Los vecinos de Aínsa viven con intensidad esta fiesta de moros y cristianos en la que participan unas trescientas personas.

La tradición oral garantizó la supervivencia de esta representación que los ainsetanos transmiten de generación en generación, tal como lo demuestra el hecho de que haya familias en las que varios de sus miembros cuenten con papeles de reparto.

Aínsa ha vivido un fin de semana de gran ambientación medieval, que volverá a repetirse dentro de dos años. Además de la escenificación de La Morisma, durante las jornadas de ayer y del sábado, las calles del casco antiguo acogieron un mercadillo medieval.

(Texto integro Diario AltoAragon. Inmaculada CASASNOVAS )

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