viernes, 14 de diciembre de 2007

"Pablico dice que los reyes no existen"


“FELIZ NAVIDAD”
Me viene a la memoria, hace muchos años por estas fechas, esa Navidad en que por primera vez, le dices a tus padres, “Pablico dice que los reyes no existen”.

Mis padres no se inmutaron, pero mi madre, que además de encantadora, siempre ha sido más viva que el hambre, nos propuso a los dos hermanos mayores: “quedaros a vigilar esa noche, y así podréis contarles a los hermanos pequeños, lo que habéis visto”.

Dicho y hecho…, se montó el belén como todos los años, la Navidad con su misa del gallo, Noche Vieja con las campanadas rodeando la radio, y Matilde, Perico y Periquín retransmitiéndolas, Año Nuevo.

Mi madre estuvo todas las navidades creando ambiente al respecto, y a esas alturas de las fiestas, creo que ya todo el pueblo sabía, que mi hermano y yo, nos íbamos a quedar a ver a los Reyes, en carne y hueso.

Todo el mundo lo comentaba, los mayores nos decían “si os ven no os dejarán nada”, los amigos “verás como son los padres”, y los más pequeños “sois unos niños muy malos”, parecía como si llegara el día del juicio final.

El día 4, la excitación era terrible, mi madre nos dijo… “creo que para entrenaros, os deberíais quedar esta noche, y así mañana estaréis mejor preparados”.

La idea nos pareció genial, la expectación era máxima, así que fue un alivio, preparamos mantas, dos butacas junto a la chimenea bien cargada, todos a la cama, y mi hermano y yo allí…, entrenándonos…, mirábamos por la ventana…, preparábamos estrategias.

Si los Reyes son de verdad, vendrán por la carretera…, llevarán antorchas…, cuando den la vuelta en aquella curva los veremos.

¿Qué haremos? Si nos ven igual no quieren entrar…, antes de que nos vean nos iremos a la cama.

¿Y si son de mentira? Si son papá y mamá, nos haremos los dormidos, y cuando estén colocando los juguetes, les daremos un susto.

Poco a poco, fue pasando la noche con nuestras maquinaciones, y antes de amanecer, apareció mi madre, ¿Qué tal…, habéis aguantado toda la noche sin dormir?

La verdad es que aguantamos toda la noche, nos preparó el desayuno, y nos tuvo todo el día en actividad, había que decorar el balcón, preparar cebada para los camellos y unos cubos con agua por si tenían sed, pastas y anís para los Reyes, leche con Cola-Cao para los pajes, limpiar los zapatos, que nervios…, por fin llegó la tan esperada noche.

Mi madre nos arropó en las butacas, frente a la chimenea, nos dio el beso de las buenas noches, y con una encantadora sonrisa, nos recordó “sobre todo no os durmáis, y calentar la leche antes de poner el Cola-Cao, que si no salen grumos”, apagó la luz, y nos quedamos viendo las llamas del fuego de la chimenea bailar…

Me desperté con los gritos de mis hermanos pequeños “han llegado los Reyes, han llegado los Reyes, ¿los habéis visto?”.

“Si, si, los hemos visto, llevaban unas capas rojas, y barbas, y coronas, y los pajes se bebieron la leche con Cola-Cao, y los camellos se comieron la cebada, y…, y…, y…”

Pues eso, Felices Fiestas a todos, de este Río Cinca, que vio a los Reyes Magos, y os puede asegurar que existen, ¡ya lo creo que existen!

(Texto enviado por Rio Cinca "Nabatero de adopcion")

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viernes, 14 de diciembre de 2007

"Pablico dice que los reyes no existen"


“FELIZ NAVIDAD”
Me viene a la memoria, hace muchos años por estas fechas, esa Navidad en que por primera vez, le dices a tus padres, “Pablico dice que los reyes no existen”.

Mis padres no se inmutaron, pero mi madre, que además de encantadora, siempre ha sido más viva que el hambre, nos propuso a los dos hermanos mayores: “quedaros a vigilar esa noche, y así podréis contarles a los hermanos pequeños, lo que habéis visto”.

Dicho y hecho…, se montó el belén como todos los años, la Navidad con su misa del gallo, Noche Vieja con las campanadas rodeando la radio, y Matilde, Perico y Periquín retransmitiéndolas, Año Nuevo.

Mi madre estuvo todas las navidades creando ambiente al respecto, y a esas alturas de las fiestas, creo que ya todo el pueblo sabía, que mi hermano y yo, nos íbamos a quedar a ver a los Reyes, en carne y hueso.

Todo el mundo lo comentaba, los mayores nos decían “si os ven no os dejarán nada”, los amigos “verás como son los padres”, y los más pequeños “sois unos niños muy malos”, parecía como si llegara el día del juicio final.

El día 4, la excitación era terrible, mi madre nos dijo… “creo que para entrenaros, os deberíais quedar esta noche, y así mañana estaréis mejor preparados”.

La idea nos pareció genial, la expectación era máxima, así que fue un alivio, preparamos mantas, dos butacas junto a la chimenea bien cargada, todos a la cama, y mi hermano y yo allí…, entrenándonos…, mirábamos por la ventana…, preparábamos estrategias.

Si los Reyes son de verdad, vendrán por la carretera…, llevarán antorchas…, cuando den la vuelta en aquella curva los veremos.

¿Qué haremos? Si nos ven igual no quieren entrar…, antes de que nos vean nos iremos a la cama.

¿Y si son de mentira? Si son papá y mamá, nos haremos los dormidos, y cuando estén colocando los juguetes, les daremos un susto.

Poco a poco, fue pasando la noche con nuestras maquinaciones, y antes de amanecer, apareció mi madre, ¿Qué tal…, habéis aguantado toda la noche sin dormir?

La verdad es que aguantamos toda la noche, nos preparó el desayuno, y nos tuvo todo el día en actividad, había que decorar el balcón, preparar cebada para los camellos y unos cubos con agua por si tenían sed, pastas y anís para los Reyes, leche con Cola-Cao para los pajes, limpiar los zapatos, que nervios…, por fin llegó la tan esperada noche.

Mi madre nos arropó en las butacas, frente a la chimenea, nos dio el beso de las buenas noches, y con una encantadora sonrisa, nos recordó “sobre todo no os durmáis, y calentar la leche antes de poner el Cola-Cao, que si no salen grumos”, apagó la luz, y nos quedamos viendo las llamas del fuego de la chimenea bailar…

Me desperté con los gritos de mis hermanos pequeños “han llegado los Reyes, han llegado los Reyes, ¿los habéis visto?”.

“Si, si, los hemos visto, llevaban unas capas rojas, y barbas, y coronas, y los pajes se bebieron la leche con Cola-Cao, y los camellos se comieron la cebada, y…, y…, y…”

Pues eso, Felices Fiestas a todos, de este Río Cinca, que vio a los Reyes Magos, y os puede asegurar que existen, ¡ya lo creo que existen!

(Texto enviado por Rio Cinca "Nabatero de adopcion")

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