martes, 15 de abril de 2008

Bajo dos tricolores

(Ayer 14 de Abril)
La Segunda República Española es el estado democrático y republicano que existió en España en el período que abarca desde el 14 de abril de 1931, fecha de proclamación de la misma y de la salida de España del Rey Alfonso XIII, y el 1 de abril de 1939, fecha de la victoria definitiva del bando nacional en la Guerra Civil Española.



Bajo dos tricolores (La Ronda de Boltaña)

Tu nombre no sé, nunca lo he de saber;
no he hablado contigo y ya no hablaré.
Ni tan siquiera sé si tu casa está en pie,
o al faltar tú y los tuyos a tierra se fue.

Sólo sé que al partir se te vio sonreír
-"otro niño soldado que juega a morir..."-
Viendo a madre sufrir te abrazaste al fusil;
el futuro era negro, la mañana, gris.

"¡Con la Cuarenta y tres, (madre, no llore usted),
por el mundo en que creo con fe lucharé!.
¡No pienso vivir sus inviernos sin fin,
ni arriar tricolores banderas de Abril!"

...De Escalona a Parzán nada te hizo reblar,
de trinchera en trinchera "avanzando" hacia atrás.
-"¡Resistir es ganar! ¡Bastará un día más!..."-
...Y por Junio, en las mugas pudiste llorar.


No, no fue fácil deciros adiós:
Pobres sueños en ruinas,¡adiós!;
casas bombardeadas, ¡adiós!
días de sangre y pólvora, ¡adiós!;
chamineras en llamas, ¡adiós!;
camaradas y amigos, ¡adiós!;
sucias páginas rotas, ¡adiós
¡A la falsa, recuerdos...y adiós!.


Volvió a amanecer, ¡quién lo iba a creer!.
Tú mirabas Sobrarbe por última vez.
Volvió a alborear, ¡quién lo iba a pensar!
Y la "Bolsa de Bielsa" llegó a su final.

Te tocaba jugar.¿A qué carta apostar?
el exilio delante, la guerra detrás...
El Destino, feroz, su jugada cantó:
-"Tras la guerra, el exilio,¡otra guerra peor!"-

...Y no era un farol, ¡pero no le sirvió!
Encontraste otro idioma, otra patria, el amor.
Supiste sufrir, y venciste, por fin:
¡Bajo dos tricolores entraste en París!

¡Cuánto tiempo hace ya!, y de ti... nada más.
¿Qué destino burlón te impidió regresar?
¿Descubriste, tal vez, que no basta volver?
¡Los recuerdos y Bielsa no dejan de arder!


Tu nombre no sé, ni lo quiero saber;
al ser nadie, eres todos: "la Cuarenta y tres".
Sin rostro ni voz; ni francés, ni español,
sólo un hombre partido por la muga en dos.

En vez de una flor -clavel rojo en tu honor-
subiré al Puerto Viejo a dejar mi canción.

Letra : Manuel Domínguez
Música : Miguel Sorribes

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Como ya sabes discrepo de la afirmación de tu blog, ¿ estado democratico?



El 10 de mayo de 1931, con la disculpa de una manifestación contra ABC, en la que participan elementos izquierdistas se produce el asalto e incendio de iglesias y conventos en Madrid y en varias ciudades de Andalucía, ante la completa pasividad de las nuevas autoridades, que impiden la identificación de los autores y no practican ninguna detención.

El primero se produce en la calle Flor, se trata de la residencia de los jesuitas. Los religiosos que quedaban en el edificio después de la primera misa matutina tuvieron que huir por los tejados.

Los incendios y asaltos siguieron durante todo el día. Los edificios religiosos que quedaron totalmente calcinados fueron los siguientes, además de la Residencia de los Jesuitas de la calle Flor: el centro de enseñanza de Artes y Oficios de la calle de Areneros regentado también por religiosos de la Compañía de Jesús, el Colegio Maravillas de los Padres de la Doctrina Cristiana de Cuatro Caminos, la iglesia de Santa Teresa de los Carmelitas Descalzos sita entre la plaza de España y Ferraz, el Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI) de la calle de Alberto Aguilera, el convento de las Mercedarias de San Francisco, la Iglesia parroquial de Bellas Artes, el Colegio de María Auxiliadora de las Salesianas y el colegio de Religiosas del Sagrado Corazón, de Chamartín. También se incendió en Vallecas el convento de las religiosas Bernardas.

Se intentó incendiar o asaltar por parte de los grupos subversivos, sufriendo diversos desperfectos, el convento de los Paúles de la calle de García Paredes, las Trinitarias de Marqués de Urquijo, los Luises, en la calle de Cedaceros; el de Jesús, en la plaza del mismo nombre; otro de Carmelitas, en la calle de Ayala; el de San José de Calasanz en la calle de Torrijos; otro de monjas en la calle de San Bernardo, el del Buen Suceso, el de Caballero de Gracia y otro de la calle de Evaristo San Miguel. También la chusma hizo evacuar un convento de monjas sito en la calle Ancha, 86; el de San Plácido, en la calle de San Roque, las monjas del Servicio Doméstico de la calle de Fuencarral, los frailes de la fundación Caldeiro y las Trinitarias de Lope de Vega.

En Málaga se quemó el palacio arzobispal del siglo XV, los colegios de los Maristas, los Agustinos, la iglesia de Perchel mandada construir por los Reyes Católicos, la parroquia de Santo Domingo, el templo de San Felipe Neri, la iglesia parroquial de San Juan, los conventos de las Mercedarias y de San Angel, las Iglesias de la Merced, San Lázaro, las parroquias de Puerto de la Torre, Churriana, Comares, Torremolinos, y El palo, hasta un total de 48 edificios religiosos incendiados o asaltados. En la parroquia de San Pablo y la iglesia de los capuchinos se profanaron las criptas y la chusma paseo, en lo alto de un palo, la calavera de un antiguo párroco.

En Valencia el convento de San José de las Carmelitas, san Julián, de las agustinas, el colegio de la Presentación, fundado en 1550, asaltados los conventos de Teresianas, la Residencia de los Jesuitas, y el Seminario Conciliar. En Sevilla la iglesia del Buen Suceso, la residencia de los capuchinos, la capilla de San José construida por el gremio de los carpinteros de la ciudad en el siglo XVII.

En Córdoba el convento de San Cayetano.

En Cádiz se quemó el convento de los Dominicos, la iglesia de Santa María y del convento del Carmen. En la provincia, en Sanlúcar de Barrameda se incendió del convento de los Capuchinos, en Jerez de la Frontera se asaltó el convento de San Francisco, el de los Carmelitas y la residencia de los Jesuitas, también en Algeciras hubo incidentes en los que se intentó quemar varias iglesias.

En Murcia fue quemada la iglesia gótica de la Purísima y asaltados el convento de las Isabelas y el de las Verónicas.

En Alicante se incendiaron las escuelas Salesianas, el colegio de las Carmelitas, la parroquia de Benalúa, el convento de San Francisco, la casa de ejercicios de la Compañía de Jesús, el convento de las Oblatas, la iglesia del Carmen, la residencia de los Jesuitas, convento de Capuchinos, convento de Agustinos, el Palacio Episcopal, el colegio de Jesús y María, el colegio de la Compañía de María y el colegio de los Maristas.

El día 12 de mayo cuando vuelve la calma, las perdidas materiales son muy cuantiosas, pero aún es más grave el daño que se ha causado al patrimonio histórico artístico español.

En Madrid se ha perdido una urna de plata repujada que contenía los restos de san Francisco de Borja; un Lignum Crucis procedente de la casa ducal de Pastrana regalo del Papa. Se destruyó el sepulcro del siglo XVI del teólogo Diego Lainez, primer discípulo de San Ignacio de Loyola. Ardieron, un retrato del fundador de la compañía de Jesús pintado por Sánchez Coello y un Zurbaran. La biblioteca de la residencia de los jesuitas, con más de 80.000 volúmenes, entre ellos incunables irremplazables y primeras ediciones de las obras de Lope de Vega, Quevedo, Calderón o Saavedra Fajardo, también se quemo en el Instituto Católico de Arte e Industrias, la biblioteca del centro, formada por más de 20.000 volúmenes, entre los que se encontraban ejemplares únicos de la Germaniae Historica y el Corpus Inscriptorum Latinarum, además de toda la obra del paleógrafo García Villada, formada por más de 40.000 fichas y sus correspondientes fotografías de archivos de todo el mundo.

La suma de ambas bibliotecas representaban el mayor patrimonio bibliográfico en España después de la Biblioteca Nacional. En Málaga se calcinó un cristo románico regalo de Fernando de Antequera junto al retablo en que se encontraba y un cuadro de la Virgen y el Niño de Van Dyck. Además ardió el archivo diocesano y su biblioteca.

En Sevilla se perdieron obras maestras de la imaginería de Semana Santa de Pedro Mena y Martínez Montañés, así como un famoso retablo atribuido a Pedro Roldan. En Murcia fue pasto de las llamas La Inmaculada del maestro Salzillo.

La quema de conventos fue el temprano anticipo de lo que sería el genocidio perpetrado durante la guerra civil, en el que más de 8.000 religiosos y un numero incalculable de seglares fueron asesinados, única y exclusivamente por profesar la fe católica.



Y así hasta el asesinato de Calvo Sotelo. ¿ estado democrático?



Saludos desde la oposición

L.C.B

"O zagal de Molinero l'arco" dijo...

Respuesta a mi amigo L.C.B.(en el fondo somos casi pareja).
"14 de Abril de 1931: Tras las elecciones municipales, se declara en España la Segunda República.
11 de Mayo de 1931: Conventos, colegios y centros católicos son incendiados y asaltados. Seis de ellos resultan destruidos."
.- Pero el Gobierno fue elegido mediante sufragio universal y eso se llama democracia. Otra cosa es que no supieran actuar correctamente ante los desmanes de la masa.
Saludos desde...vaya yo no tengo ni representante en el hemiciclo.

Anónimo dijo...

¿sufragio universal?

Sobre un total de 9.716.705 votos emitidos, 4.430.322 fueron para el Frente popular; 4.511.031 para las derechas y 682.825 para el centro. Otros 91.641 votos fueron emitidos en blanco o resultaron destinados a candidatos sin significación política. Sobre estas cifras resulta obvio que la mayoría de la población española se alineaba en contra del Frente popular y, si a ello añadimos los fraudes electorales encaminados a privar de sus actas a diputados de centro y derecha, difícilmente puede decirse que contara con el respaldo de la mayoría de la población. A todo ello hay que añadir la existencia de irregularidades en provincias como Cáceres, La Coruña, Lugo, Pontevedra, Granada, Cuenca, Orense, Salamanca, Burgos, Jaén, Almería, Valencia y Albacete, entre otras, contra las candidaturas de derechas. Con todo, finalmente, este cúmulo de irregularidades se traduciría en una aplastante mayoría de escaños para el Frente popular.



En declaraciones al Journal de Geneve, publicadas ya en 1937, sería nada menos que el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, el que reconociera la peligrosa suma de irregularidades electorales: “A pesar de los refuerzos sindicalistas, el "Frente Popular" obtenía solamente un poco más, muy poco, de 200 actas, en un Parlamento de 473 diputados. Resultó la minoría más importante pero la mayoría absoluta se le escapaba. Sin embargo, logró conquistarla consumiendo dos etapas a toda velocidad, violando todos los escrúpulos de legalidad y de conciencia.



Primera etapa: Desde el 17 de febrero, incluso desde la noche del 16, el "Frente Popular", sin esperar el fin del recuento del escrutinio y la proclamación de los resultados, lo que debería haber tenido lugar ante las Juntas Provinciales del Censo en el jueves 20, desencadenó en la calle la ofensiva del desorden, reclamó el Poder por medio de la violencia. Crisis: algunos Gobernadores Civiles dimitieron. A instigación de dirigentes irresponsables, la muchedumbre se apoderó de los documentos electorales: en muchas localidades los resultados pudieron ser falsificados.



Segunda etapa: Conquistada la mayoría de este modo, fue fácilmente hacerla aplastante. Reforzada con una extraña alianza con los reaccionarios vascos, el "Frente Popular" eligió la Comisión de validez de las actas parlamentarias, la que procedió de una manera arbitraria. Se anularon todas las actas de ciertas provincias donde la oposición resultó victoriosa; se proclamaron diputados a candidatos amigos vencidos. Se expulsaron de las Cortes a varios diputados de las minorías. No se trataba solamente de una ciega pasión sectaria; hacer en la Cámara una convención, aplastar a la oposición y sujetar el grupo menos exaltado del "Frente Popular". Desde el momento en que la mayoría de izquierdas pudiera prescindir de él, este grupo no era sino el juguete de las peores locuras.



Fue así que las Cortes prepararon dos golpes de estado parlamentarios. Con el primero, se declararon a sí mismas indisolubles durante la duración del mandato presidencial. Con el segundo, me revocaron. El último obstáculo estaba descartado en el camino de la anarquía y de todas las violencias de la guerra civil”.



En otras palabras, las izquierdas —que ciertamente habían obtenido un importante respaldo en las elecciones— falsearon el resultado electoral para asegurarse una mayoría absoluta a la que no se acercaron ni lejanamente. El uso de la violencia, del fraude, de la falsedad documental y del quebrantamiento de la legalidad electoral fueron considerados aceptables para llegar a esa meta. De esa manera, las elecciones de febrero de 1936 se convirtieron ciertamente en la antesala de un proceso revolucionario que había fracasado en 1917 y 1934 a pesar de su éxito notable en 1931. Así, aunque el gobierno quedó constituido por republicanos de izquierdas bajo la presidencia de Azaña para dar una apariencia de moderación, no tardó en lanzarse a una serie de actos de dudosa legalidad que formarían parte esencial de la denominada “primavera trágica de 1936”.



Mientras Lluis Companys, el golpista de octubre de 1934, regresaba en triunfo a Barcelona para hacerse con el gobierno de la Generalidad, los detenidos por la insurrección de Asturias eran puestos en libertad en cuarenta y ocho horas y se obligaba a las empresas en las que, en no pocas ocasiones, habían causado desmanes e incluso homicidios a readmitirlos. En paralelo, las organizaciones sindicales exigían en el campo subidas salariales de un cien por cien, con lo que el paro se disparó. Entre el 1 de mayo y el 18 de julio de 1936 el agro sufrió 192 huelgas. Más grave aún fue que el 3 de marzo los socialistas empujaran a los campesinos a ocupar ilegalmente varias fincas en el pueblo de Cenicientos. Fue el pistoletazo de salida para que la Federación —socialista— de Trabajadores de la Tierra quebrara cualquier vestigio de legalidad en el campo. El 25 del mismo mes, sesenta mil campesinos ocuparon tres mil fincas en Extremadura, un acto legalizado a posteriori por un gobierno incapaz de mantener el orden público.



El 5 de marzo, el Mundo Obrero, órgano del PCE, abogaba, pese a lo suscrito en el pacto del Frente popular, por el “reconocimiento de la necesidad del derrocamiento revolucionario de la dominación de la burguesía y la instauración de la dictadura del proletariado en la forma de soviets”.



En paralelo, el Frente popular desencadenaba una censura de prensa sin precedentes y procedía a una destitución masiva de los ayuntamientos que consideraba hostiles o simplemente neutrales. El 2 de abril, el PSOE llamaba a los socialistas, comunistas y anarquistas a “constituir en todas partes, conjuntamente y a cara descubierta, las milicias del pueblo”. Ese mismo día, Azaña chocó con el presidente de la República, Alcalá Zamora, y decidió derribarlo con el apoyo del Frente popular. Lo consiguió el 7 de abril, alegando que había disuelto inconstitucionalmente las Cortes dos veces y logrando que las Cortes lo destituyeran con solo cinco votos en contra. Por una paradoja de la Historia, Alcalá Zamora se veía expulsado de la vida política por sus compañeros de conspiración de 1930-1931 y sobre la base del acto suyo que, precisamente, les había abierto el camino hacia el poder en febrero de 1936.



Las lamentaciones posteriores del presidente de la República no cambiarían en absoluto el juicio que merece por su responsabilidad en todo lo sucedido durante aquellos años. El 10 de mayo de 1936, Azaña era elegido nuevo presidente de la República. A esas alturas, el mito de la victoria electoral del Frente popular no sólo había quedado establecido sino que además se utilizaba como coartada para acabar con el régimen constitucional y entrar abiertamente por la senda de la revolución. No era magro resultado para unas elecciones que, en realidad, no había ganado el Frente popular.









Ortega y Gasset (de los principales intelectuales republicanos) hace su famosa afirmación sobre la República: No es esto.
En el periódico Luz escribe: "Una cantidad inmensa de españoles que colaboraron al advenimiento de la República con su acción, con su voto o con lo que es más eficaz que todo eso, con su esperanza, se dicen ahora, entre desasosegados y descontentos: No es esto!, no es esto!".

L.C.B

"O zagal de Molinero l'arco" dijo...

El 28 de junio de 1931 se celebraron elecciones a Cortes Constituyentes, que elaboraron y aprobaron una Constitución el día 9 de diciembre del mismo año.
La Constitución de la Segunda República supuso un avance notable en el reconocimiento y defensa de los derechos humanos por el ordenamiento jurídico español y en la organización democrática del Estado: dedicó casi un tercio de su articulado a recoger y proteger los derechos y libertades individuales y sociales, amplió el derecho de sufragio activo y pasivo a los ciudadanos de ambos sexos mayores de 23 años y residenció el poder de hacer las leyes en el mismo pueblo, que lo ejercía a través de un órgano unicameral que recibió la denominación de Cortes o Congreso de los Diputados y, sobre todo, estableció que el Jefe del Estado sería en adelante elegido por un colegio compuesto por Diputados y compromisarios, los que a su vez eran nombrados en elecciones generales.
Todos ellos son distintivos de la preocupación republicana por la soberanía popular y la democracia efectiva, por lo que es posible enunciar una serie de principios que la Constitución incorporó o reafirmó como elementos esenciales del ordenamiento jurídico español:
• El principio de igualdad de los españoles ante la Ley, al proclamar a España como "una república de trabajadores de toda clase".
• El principio de laicidad, por el que se iba más allá de la mera separación entre la Iglesia y el Estado para adentrarse en un ámbito de total eliminación de la religión de la vida política.
• El principio de elección y movilidad de todos los cargos públicos, incluido el Jefe del Estado.
• El principio monocameral, más acorde a la democracia, que suponía la eliminación de una segunda Cámara aristocrática o de estamentos privilegiados y por el cual el poder legislativo sería ejercido por una sola Cámara.
• Se preveía la posibilidad de la realización de una expropiación forzosa de cualquier tipo de propiedad, a cambio de una indemnización, para utilización social así como la posibilidad de nacionalizar los servicios públicos.
• Amplia declaración de derechos y libertades. Concedía el voto desde los 23 años con sufragio universal también femenino.
• Separación de la Iglesia y el Estado, además del reconocimiento del matrimonio civil y el divorcio.

Las buenas intenciones de la República se enfrentaron con la cruda realidad de una economía mundial sumida en la Gran Depresión, de la que el mundo no se recuperó hasta después de la Segunda Guerra Mundial. En términos de fuerzas sociales, la Segunda República surgió porque los oficiales del ejército no apoyaron al rey, con el que estaban molestos por haber aceptado éste la dimisión de Primo de Rivera, y a un clima de creciente reivindicación de libertades, derechos para los trabajadores y tasas de desempleo crecientes, lo que resultó en algunos casos en enfrentamientos callejeros, revueltas anarquistas, asesinatos por grupos extremistas de uno u otro bando, golpes de estado militares y huelgas revolucionarias.
En España la agitación política tomó además un cariz particular, siendo la Iglesia objetivo frecuente de la izquierda revolucionaria, que veía en los privilegios de que gozaban una causa más del malestar social que se vivía, lo cual se tradujo muchas veces en la quema y destrucción de iglesias. La derecha conservadora, muy arraigada también en el país, se sentía profundamente ofendida por estos actos y veía peligrar cada vez más la buena posición de que gozaba ante la creciente influencia de los grupos de izquierda revolucionaria. Desde el punto de vista de las relaciones internacionales, la Segunda República sufrió un severo aislamiento, ya que los grupos inversores extranjeros presionaron a los gobiernos de sus países de origen para que no apoyaran al nuevo régimen democrático, temerosos de que las tendencias socialistas que cobraban importancia en su seno, terminaran por imponer una política de nacionalizaciones sobre sus negocios en España. Para comprender esto es clarificador saber que la compañía Telefónica era un monopolio propiedad de la norteamericana "International Telephone and Telegraph" (ITT), que los ferrocarriles y sus operadoras estaban fundamentalmente en manos de capital francés, y que las eléctricas y los tranvías de las ciudades pertenecían a distintas empresas (mayormente británicas y belgas). Todo ello motivó y alentó a muchos generales conservadores para que planificaran insurrecciones militares y golpes de estado contra la república. Sus intenciones se materializarían primero en la Sanjurjada de 1932 y en el fallido golpe de 1936, cuyo resultado incierto desembocó en la Guerra Civil Española.
La sociedad española de los años Treinta era fundamentalmente rural: un 45,5 % de la población activa se ocupaba en la agricultura, mientras que el resto se repartía a partes iguales entre la industria y el sector servicios. Estas cifras describen una sociedad que aún no había experimentado la Revolución Industrial. En cuanto a sindicatos y partidos políticos, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), cuya lista fue la más votada para las elecciones constituyentes de 1931, contaba con 23 000 afiliados; su organización hermana, el sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) ya contaba en 1922 con 200 000 afiliados; el sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT) tenía en septiembre de 1931 unos 800 000 afiliados. Otras organizaciones, como el Partido Comunista de España (PCE) tenían una presencia nominal y no cobraron fuerza hasta el comienzo de la Guerra Civil. En cuanto a los nacionalismos, la "Lliga Regionalista de Catalunya" liderada por Francesc Cambó había apoyado abiertamente la dictadura de Primo de Rivera, y por ello permaneció al margen de la política durante la República, mientras que otros partidos políticos catalanes, más escorados hacia la izquierda o el independentismo, fueron los que tuvieron mayor protagonismo; en el caso del País Vasco y Navarra, cabe mencionar que aún no se había consumado la ruptura entre el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y la Comunión Tracionalista (CT), integrada ésta última por los carlistas.

Por cierto ¿Lo nuestro seria mas duro si nos gustara el futbol? jeje

Anónimo dijo...

Lamento tener que poner en duda los datos de Cesar Vidal (léase artículo integro en Libertad Digital) o su alter ego (anónimo LCB).
Las elecciones de febrero de 1936 (por cierto, las últimas para muchos de nuestros padres y abuelos)fueron ganadas por la coalición de izquierdas agrupada bajo el nombre de Frente Popular (Front d´Esquerres en Cataluña) con no menos del 60% de los votos/escaños. Estos son los datos oficioles, por lo tanto incontestables y además resulta bastante tendencioso agrupar, tal como lo hace Cesar Vidal, como "votos de la derecha", los recibidos por partidos como la LLiga Regionalista, el PNV u otros conservadores.
De hecho no hubo ni un solo partido, ni siquiera la CEDA, partidario en su programa electoral de una sublebació militar, para que nos entendamos, Francisco Franco (que Dios "bajo palio" lo tenga en su gloria) nunca se presento a unas elecciones, cuando pudo, en democracia, es decir, durante La Republica, no lo hizo, y despues, como todos sabemos (Cesar Vidal también) no le hizo falta.
La mal llamada Guerra Civil no fue mas que un alzamiento militar, apoyado en dos "simbolos democráticos" de la época como Alemania e Italia.
En definitiva, Muerte (por ambos bandos), Dolor (a partes iguales, pero para unos dulcificado por la victoria y el perdón celestial) y Exilio.
"(...) estoy cansada de no saber donde moririme. Esa es la mayor tristeza del emigrado. ¿Qué tenemos nosotros que ver con los cementerios de los paises donde vivimos."
RV

"O zagal de Molinero l'arco" dijo...

L.C.B tiene nombre y apellidos(como moderador los conozco) y ademas los comentarios los envia por correo electronico.
El resto de los comentarios que se publican en "anonimos" estan todos firmados con nombre y alguno con seudonimo pero los conozco a todos.
Como bien sabeis en el blog no se publican comentarios sin que el autor se pueda identificar(e-mail).
Publico tambien el comentario de(RV) por ser compañero mio y de LCB.

Anónimo dijo...

Pues...prefiero la democracia de la República a la Orgánica.

Guillermo

Anónimo dijo...

Hablemos entonces de la constitución de 1931…





Aquella Constitución reconoció algunas libertades fundamentales como las de conciencia, reunión y asociación, y estableció un sistema unicameral con un Congreso elegido por sufragio universal libre y secreto. Su carácter liberal democrático se vio, sin embargo, seriamente menoscabado por diferentes aspectos del articulado que suponían, o bien un recorte arbitrario de las libertades, o bien la inclusión de puntos programáticos de la izquierda que no eran propios de un texto constitucional que aspirara a convertirse en unas reglas del juego aceptadas por todos.



El caso paradigmático fue el de la cuestión religiosa. El artículo 27 garantizaba a todos los españoles «la libertad de conciencia y el derecho de profesar y practicar libremente cualquier religión». Pero ese reconocimiento estaba seriamente limitado por el resto del articulado; así, por ejemplo, toda manifestación pública de culto debería ser autorizada por el Gobierno, y ninguna orden religiosa podría dedicarse en adelante a la industria, el comercio o la enseñanza. Y en un país en el que una parte muy importante de la población era católica, sólo se reconocía a las iglesias el derecho «a enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos», lo que permitiría en breve proceder al cierre de los colegios católicos.



Y todo eso era así porque se trataba, no de garantizar la libertad de conciencia, ni el principio de una Iglesia libre en un Estado libre, sino de hacer posible eso que las izquierdas solían llamar «revolución religiosa», entendida como una acción radical destinada a acabar de una vez por todas con el control católico de las conciencias. Para la izquierda republicana y los socialistas, la libertad de conciencia no era una libertad individual frente al Estado sino un arma en manos de este último para contrarrestar la todavía evidente influencia católica en la sociedad española.



Los serios impedimentos que lastraban la libertad religiosa, la libertad de educación o los derechos de propiedad, eran, sin duda, los principales motivos que habían hecho crecer esa desazón de la que hablara Ortega (“ no era esto”).



Pero todo aquello era congruente con la idea que se había impuesto en el hemiciclo y que había servido para expulsar a la derecha republicana del Gobierno, la de constitucionalizar la revolución. Idea que se acoplaba muy bien con esa nefasta percepción de que lo peor de la historia del liberalismo español había sido el pacto. «Una constitución -dijo el entonces ministro radical-socialista Álvaro de Albornoz- no puede ser nunca una transacción entre los partidos».



Ya no se trataba de transigir, sino de aplicar los principios sin miramientos. La revolución habría de ser algo más que una simple retórica: un programa de transformación radical de la sociedad española bien anclado en la norma fundamental del nuevo régimen. En ese sentido, la Constitución de 1931, a diferencia de la de 1876, no pasaría de ser uno más de los tradicionales textos de partido que habían impedido la paz y la estabilidad institucional en la España del ochocientos.



Por ello la constitución de 1978 se hizo en contra de la de 1931. Aunque ciertas modificaciones propuestas recuerden actos e ideas de aquellos años. A Dios gracias hemos cambiado más por nosotros mismos, que por nuestras leyes. El sufragio universal o el principio de laicidad del estado ( que fueron las grandes novedades de esta constitución) no son suficientes para compensar el trágico periodo 31-36. No es comparable por ello la de 1931 con la del 1978, entre otras cosas por el consenso que si produjo esta vez que casi todas las sensibilidades se vieran protegidas y que hubiera un marco más amplio para su desarrollo. E insisto aquello no era democracia, en todo caso era un intento de sovietizar España.





En cualquier caso me gusta más las "peleas" de ideas, que el futbol. Quizás de aquella nos faltaron más Blogs para discutir y nos sobraron pistolas. Un abrazo

L.C.B

"O zagal de Molinero l'arco" dijo...

Y dicen que los tozudos somos los de mi tierra.... pues anda que los gallegos.¿No,Carliños?

Anónimo dijo...

Querido RV, el tema de mi discusión era el aplicar el concepto de democracia tal y como la entendemos actualmente. La democracia griega seria bastante parecida al régimen del general Franco, y supongo que no lo consideramos democrático ni tu ni yo. La segunda república repito no era una democracia. Basta con leer estos dos textos:

Niceto Alcalá Zamora, presidente de la República en aquel momento

Esa mayoría legal no era más que relativa, pero seguía siendo minoría absoluta, según los verdaderos resultados de la elección del 16 de febrero; no se convirtió en mayoría absoluta, incluso aplastante, hasta después de los excesos cometidos, primero apropiándose por medio del desorden popular de los documentos electorales, en las comisiones provinciales de empadronamiento y los municipios, y después por la anulación de las elecciones y de los mandatos, y la alteración, según su capricho, del orden de los candidatos elegidos o vencidos en muchas provincias.“Por qué no resistí”. Artículos de L'ére Nouvelle. 1938.

Azaña

En la Coruña íbamos a sacar cinco o seis (diputados). Pero antes del escrutinio surgió la crisis, y entonces los poseedores de 90.000 votos en blanco se asustaron ante las iras populares, y hemos ganado los trece puestos... ¡Veleidades del sufragio!... Han sacado al otro... para que no saliera Emiliano, a quien metimos preso la misma noche de formarse el gobierno, para salvarle la vida, decían los de allí... hemos sacado... otro en Guipúzcoa... y no tenemos dos, porque los comunistas se llevaron las actas pistola en mano. Carta de Azaña a Rivas Cherif (19-3-36), Retrato de un desconocido, Grijalbo, Barcelona 1979, pág. 663-665.

El régimen que se quería imponer desde las checas era el soviético, otra gran democracia europea de aquel momento, que apoyo a la república durante y después del 1936. Nosotros por desgracia tuvimos nuestra segunda guerra mundial en casa, antes que Europa.

Los hechos acaecidos durante la república y el asesinato de Calvo Sotelo provocaron el alzamiento. Esto es un hecho palpable. Eso no ha de justificar el periodo de dictadura posterior, falta de libertades, etc…, pero no podemos ensalzar tampoco un periodo trágico, y considerarlo ejemplo de nada ya que nos volvemos a equivocar. Los muertos no empezaron en el 36, empezaron en el 31.
L.C.B

Anónimo dijo...

Apreciado L.C.B,

Después de su última y brillante réplica me deja Vd. sin argumentos, es más me ha convencido, por lo tanto no me queda otra que darle toda la razón o la razón en todo (como Vd. prefiera).


He visto la luz, y ahora comprendo que lo que realmente nos hace falta son cartillas de racionamiento, academias de corte y confección, aceite de ricino y viajes a Perpignan (perdón, Perpiñán).
Un fuerte abrazo,
“RV”

"O zagal de Molinero l'arco" dijo...

RV y LCB, esta tarde hemos quedado en La Fira,Salo interncional del Turisme.Propongo buscar azafatas que moderen nuestras ideas....o podemos finalizar el dia en el Salón del Comic y comprar alguno de "Roberto Alcazar y Pedrin" (jeje)

Anónimo dijo...

L.C.V, Cesar Vidal y Zagal de Molinero, aunque en vuestras teorias discrepeis, me llena de orgullo ver como personas inteligentes, os poneis de acuerdo para ir al Salon internacional del Turismo y acabar en el salon del comic.
Esto solo ocrre con personas como vosotros dentro de vuestras diferencias y el punto de vista del tema.
Seguid asi y darnos una leccion de armonia y de convivencia.
Gracias, Mariano

PABLO MARCO dijo...

La quema de propiedades eclesiásticas del 11 de mayo de 1931 tuvo su última causa en la pastoral, que añoraba la monarquía recién desaparecida, publicada por el cardenal Segura, primado de España, unos días antes. El capo dela Iglesia católica fue exiliado a Francia por el gobierno republicano.
El origen primordial de estas furias anticlericales fue tantos y tantos siglos de opresión y de manipulación de la iglesia oficial española contra "su pueblo".
El asesinato del falangista y líder de la CEDA, Calvo Sotelo, fue una revancha por el asesinato en Madrid el día anterior, domingo 12 de julio de 1936, del teniente de la Guardia de Asalto, Don José Castillo, leal a la II República.
Esta acción no fue causa de la sublevación golpista sino el detonante que necesitaban las fuerzas de derechas para justificar definitivamente un golpe de Estado que ya estaba juramentado por los militares golpistas - asociados en la UME -desde el día 8 de marzo de 1936.
Son datos objetivos y científicos. No hace falta ser historiador, sociólogo ni abogado para acercarse a la Verdad de los hechos del pasado, a la Historia. La obra de don Manuel Tuñón de Lara, prestigiosos Historiador español reconocido internacionalmente, puede ser fuente de conocimiento de nuestra Historia y escoba para barrer de una vez tanta basura interesada.

Pablo Marco, vecino de Laspuña

martes, 15 de abril de 2008

Bajo dos tricolores

(Ayer 14 de Abril)
La Segunda República Española es el estado democrático y republicano que existió en España en el período que abarca desde el 14 de abril de 1931, fecha de proclamación de la misma y de la salida de España del Rey Alfonso XIII, y el 1 de abril de 1939, fecha de la victoria definitiva del bando nacional en la Guerra Civil Española.



Bajo dos tricolores (La Ronda de Boltaña)

Tu nombre no sé, nunca lo he de saber;
no he hablado contigo y ya no hablaré.
Ni tan siquiera sé si tu casa está en pie,
o al faltar tú y los tuyos a tierra se fue.

Sólo sé que al partir se te vio sonreír
-"otro niño soldado que juega a morir..."-
Viendo a madre sufrir te abrazaste al fusil;
el futuro era negro, la mañana, gris.

"¡Con la Cuarenta y tres, (madre, no llore usted),
por el mundo en que creo con fe lucharé!.
¡No pienso vivir sus inviernos sin fin,
ni arriar tricolores banderas de Abril!"

...De Escalona a Parzán nada te hizo reblar,
de trinchera en trinchera "avanzando" hacia atrás.
-"¡Resistir es ganar! ¡Bastará un día más!..."-
...Y por Junio, en las mugas pudiste llorar.


No, no fue fácil deciros adiós:
Pobres sueños en ruinas,¡adiós!;
casas bombardeadas, ¡adiós!
días de sangre y pólvora, ¡adiós!;
chamineras en llamas, ¡adiós!;
camaradas y amigos, ¡adiós!;
sucias páginas rotas, ¡adiós
¡A la falsa, recuerdos...y adiós!.


Volvió a amanecer, ¡quién lo iba a creer!.
Tú mirabas Sobrarbe por última vez.
Volvió a alborear, ¡quién lo iba a pensar!
Y la "Bolsa de Bielsa" llegó a su final.

Te tocaba jugar.¿A qué carta apostar?
el exilio delante, la guerra detrás...
El Destino, feroz, su jugada cantó:
-"Tras la guerra, el exilio,¡otra guerra peor!"-

...Y no era un farol, ¡pero no le sirvió!
Encontraste otro idioma, otra patria, el amor.
Supiste sufrir, y venciste, por fin:
¡Bajo dos tricolores entraste en París!

¡Cuánto tiempo hace ya!, y de ti... nada más.
¿Qué destino burlón te impidió regresar?
¿Descubriste, tal vez, que no basta volver?
¡Los recuerdos y Bielsa no dejan de arder!


Tu nombre no sé, ni lo quiero saber;
al ser nadie, eres todos: "la Cuarenta y tres".
Sin rostro ni voz; ni francés, ni español,
sólo un hombre partido por la muga en dos.

En vez de una flor -clavel rojo en tu honor-
subiré al Puerto Viejo a dejar mi canción.

Letra : Manuel Domínguez
Música : Miguel Sorribes

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Como ya sabes discrepo de la afirmación de tu blog, ¿ estado democratico?



El 10 de mayo de 1931, con la disculpa de una manifestación contra ABC, en la que participan elementos izquierdistas se produce el asalto e incendio de iglesias y conventos en Madrid y en varias ciudades de Andalucía, ante la completa pasividad de las nuevas autoridades, que impiden la identificación de los autores y no practican ninguna detención.

El primero se produce en la calle Flor, se trata de la residencia de los jesuitas. Los religiosos que quedaban en el edificio después de la primera misa matutina tuvieron que huir por los tejados.

Los incendios y asaltos siguieron durante todo el día. Los edificios religiosos que quedaron totalmente calcinados fueron los siguientes, además de la Residencia de los Jesuitas de la calle Flor: el centro de enseñanza de Artes y Oficios de la calle de Areneros regentado también por religiosos de la Compañía de Jesús, el Colegio Maravillas de los Padres de la Doctrina Cristiana de Cuatro Caminos, la iglesia de Santa Teresa de los Carmelitas Descalzos sita entre la plaza de España y Ferraz, el Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI) de la calle de Alberto Aguilera, el convento de las Mercedarias de San Francisco, la Iglesia parroquial de Bellas Artes, el Colegio de María Auxiliadora de las Salesianas y el colegio de Religiosas del Sagrado Corazón, de Chamartín. También se incendió en Vallecas el convento de las religiosas Bernardas.

Se intentó incendiar o asaltar por parte de los grupos subversivos, sufriendo diversos desperfectos, el convento de los Paúles de la calle de García Paredes, las Trinitarias de Marqués de Urquijo, los Luises, en la calle de Cedaceros; el de Jesús, en la plaza del mismo nombre; otro de Carmelitas, en la calle de Ayala; el de San José de Calasanz en la calle de Torrijos; otro de monjas en la calle de San Bernardo, el del Buen Suceso, el de Caballero de Gracia y otro de la calle de Evaristo San Miguel. También la chusma hizo evacuar un convento de monjas sito en la calle Ancha, 86; el de San Plácido, en la calle de San Roque, las monjas del Servicio Doméstico de la calle de Fuencarral, los frailes de la fundación Caldeiro y las Trinitarias de Lope de Vega.

En Málaga se quemó el palacio arzobispal del siglo XV, los colegios de los Maristas, los Agustinos, la iglesia de Perchel mandada construir por los Reyes Católicos, la parroquia de Santo Domingo, el templo de San Felipe Neri, la iglesia parroquial de San Juan, los conventos de las Mercedarias y de San Angel, las Iglesias de la Merced, San Lázaro, las parroquias de Puerto de la Torre, Churriana, Comares, Torremolinos, y El palo, hasta un total de 48 edificios religiosos incendiados o asaltados. En la parroquia de San Pablo y la iglesia de los capuchinos se profanaron las criptas y la chusma paseo, en lo alto de un palo, la calavera de un antiguo párroco.

En Valencia el convento de San José de las Carmelitas, san Julián, de las agustinas, el colegio de la Presentación, fundado en 1550, asaltados los conventos de Teresianas, la Residencia de los Jesuitas, y el Seminario Conciliar. En Sevilla la iglesia del Buen Suceso, la residencia de los capuchinos, la capilla de San José construida por el gremio de los carpinteros de la ciudad en el siglo XVII.

En Córdoba el convento de San Cayetano.

En Cádiz se quemó el convento de los Dominicos, la iglesia de Santa María y del convento del Carmen. En la provincia, en Sanlúcar de Barrameda se incendió del convento de los Capuchinos, en Jerez de la Frontera se asaltó el convento de San Francisco, el de los Carmelitas y la residencia de los Jesuitas, también en Algeciras hubo incidentes en los que se intentó quemar varias iglesias.

En Murcia fue quemada la iglesia gótica de la Purísima y asaltados el convento de las Isabelas y el de las Verónicas.

En Alicante se incendiaron las escuelas Salesianas, el colegio de las Carmelitas, la parroquia de Benalúa, el convento de San Francisco, la casa de ejercicios de la Compañía de Jesús, el convento de las Oblatas, la iglesia del Carmen, la residencia de los Jesuitas, convento de Capuchinos, convento de Agustinos, el Palacio Episcopal, el colegio de Jesús y María, el colegio de la Compañía de María y el colegio de los Maristas.

El día 12 de mayo cuando vuelve la calma, las perdidas materiales son muy cuantiosas, pero aún es más grave el daño que se ha causado al patrimonio histórico artístico español.

En Madrid se ha perdido una urna de plata repujada que contenía los restos de san Francisco de Borja; un Lignum Crucis procedente de la casa ducal de Pastrana regalo del Papa. Se destruyó el sepulcro del siglo XVI del teólogo Diego Lainez, primer discípulo de San Ignacio de Loyola. Ardieron, un retrato del fundador de la compañía de Jesús pintado por Sánchez Coello y un Zurbaran. La biblioteca de la residencia de los jesuitas, con más de 80.000 volúmenes, entre ellos incunables irremplazables y primeras ediciones de las obras de Lope de Vega, Quevedo, Calderón o Saavedra Fajardo, también se quemo en el Instituto Católico de Arte e Industrias, la biblioteca del centro, formada por más de 20.000 volúmenes, entre los que se encontraban ejemplares únicos de la Germaniae Historica y el Corpus Inscriptorum Latinarum, además de toda la obra del paleógrafo García Villada, formada por más de 40.000 fichas y sus correspondientes fotografías de archivos de todo el mundo.

La suma de ambas bibliotecas representaban el mayor patrimonio bibliográfico en España después de la Biblioteca Nacional. En Málaga se calcinó un cristo románico regalo de Fernando de Antequera junto al retablo en que se encontraba y un cuadro de la Virgen y el Niño de Van Dyck. Además ardió el archivo diocesano y su biblioteca.

En Sevilla se perdieron obras maestras de la imaginería de Semana Santa de Pedro Mena y Martínez Montañés, así como un famoso retablo atribuido a Pedro Roldan. En Murcia fue pasto de las llamas La Inmaculada del maestro Salzillo.

La quema de conventos fue el temprano anticipo de lo que sería el genocidio perpetrado durante la guerra civil, en el que más de 8.000 religiosos y un numero incalculable de seglares fueron asesinados, única y exclusivamente por profesar la fe católica.



Y así hasta el asesinato de Calvo Sotelo. ¿ estado democrático?



Saludos desde la oposición

L.C.B

"O zagal de Molinero l'arco" dijo...

Respuesta a mi amigo L.C.B.(en el fondo somos casi pareja).
"14 de Abril de 1931: Tras las elecciones municipales, se declara en España la Segunda República.
11 de Mayo de 1931: Conventos, colegios y centros católicos son incendiados y asaltados. Seis de ellos resultan destruidos."
.- Pero el Gobierno fue elegido mediante sufragio universal y eso se llama democracia. Otra cosa es que no supieran actuar correctamente ante los desmanes de la masa.
Saludos desde...vaya yo no tengo ni representante en el hemiciclo.

Anónimo dijo...

¿sufragio universal?

Sobre un total de 9.716.705 votos emitidos, 4.430.322 fueron para el Frente popular; 4.511.031 para las derechas y 682.825 para el centro. Otros 91.641 votos fueron emitidos en blanco o resultaron destinados a candidatos sin significación política. Sobre estas cifras resulta obvio que la mayoría de la población española se alineaba en contra del Frente popular y, si a ello añadimos los fraudes electorales encaminados a privar de sus actas a diputados de centro y derecha, difícilmente puede decirse que contara con el respaldo de la mayoría de la población. A todo ello hay que añadir la existencia de irregularidades en provincias como Cáceres, La Coruña, Lugo, Pontevedra, Granada, Cuenca, Orense, Salamanca, Burgos, Jaén, Almería, Valencia y Albacete, entre otras, contra las candidaturas de derechas. Con todo, finalmente, este cúmulo de irregularidades se traduciría en una aplastante mayoría de escaños para el Frente popular.



En declaraciones al Journal de Geneve, publicadas ya en 1937, sería nada menos que el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, el que reconociera la peligrosa suma de irregularidades electorales: “A pesar de los refuerzos sindicalistas, el "Frente Popular" obtenía solamente un poco más, muy poco, de 200 actas, en un Parlamento de 473 diputados. Resultó la minoría más importante pero la mayoría absoluta se le escapaba. Sin embargo, logró conquistarla consumiendo dos etapas a toda velocidad, violando todos los escrúpulos de legalidad y de conciencia.



Primera etapa: Desde el 17 de febrero, incluso desde la noche del 16, el "Frente Popular", sin esperar el fin del recuento del escrutinio y la proclamación de los resultados, lo que debería haber tenido lugar ante las Juntas Provinciales del Censo en el jueves 20, desencadenó en la calle la ofensiva del desorden, reclamó el Poder por medio de la violencia. Crisis: algunos Gobernadores Civiles dimitieron. A instigación de dirigentes irresponsables, la muchedumbre se apoderó de los documentos electorales: en muchas localidades los resultados pudieron ser falsificados.



Segunda etapa: Conquistada la mayoría de este modo, fue fácilmente hacerla aplastante. Reforzada con una extraña alianza con los reaccionarios vascos, el "Frente Popular" eligió la Comisión de validez de las actas parlamentarias, la que procedió de una manera arbitraria. Se anularon todas las actas de ciertas provincias donde la oposición resultó victoriosa; se proclamaron diputados a candidatos amigos vencidos. Se expulsaron de las Cortes a varios diputados de las minorías. No se trataba solamente de una ciega pasión sectaria; hacer en la Cámara una convención, aplastar a la oposición y sujetar el grupo menos exaltado del "Frente Popular". Desde el momento en que la mayoría de izquierdas pudiera prescindir de él, este grupo no era sino el juguete de las peores locuras.



Fue así que las Cortes prepararon dos golpes de estado parlamentarios. Con el primero, se declararon a sí mismas indisolubles durante la duración del mandato presidencial. Con el segundo, me revocaron. El último obstáculo estaba descartado en el camino de la anarquía y de todas las violencias de la guerra civil”.



En otras palabras, las izquierdas —que ciertamente habían obtenido un importante respaldo en las elecciones— falsearon el resultado electoral para asegurarse una mayoría absoluta a la que no se acercaron ni lejanamente. El uso de la violencia, del fraude, de la falsedad documental y del quebrantamiento de la legalidad electoral fueron considerados aceptables para llegar a esa meta. De esa manera, las elecciones de febrero de 1936 se convirtieron ciertamente en la antesala de un proceso revolucionario que había fracasado en 1917 y 1934 a pesar de su éxito notable en 1931. Así, aunque el gobierno quedó constituido por republicanos de izquierdas bajo la presidencia de Azaña para dar una apariencia de moderación, no tardó en lanzarse a una serie de actos de dudosa legalidad que formarían parte esencial de la denominada “primavera trágica de 1936”.



Mientras Lluis Companys, el golpista de octubre de 1934, regresaba en triunfo a Barcelona para hacerse con el gobierno de la Generalidad, los detenidos por la insurrección de Asturias eran puestos en libertad en cuarenta y ocho horas y se obligaba a las empresas en las que, en no pocas ocasiones, habían causado desmanes e incluso homicidios a readmitirlos. En paralelo, las organizaciones sindicales exigían en el campo subidas salariales de un cien por cien, con lo que el paro se disparó. Entre el 1 de mayo y el 18 de julio de 1936 el agro sufrió 192 huelgas. Más grave aún fue que el 3 de marzo los socialistas empujaran a los campesinos a ocupar ilegalmente varias fincas en el pueblo de Cenicientos. Fue el pistoletazo de salida para que la Federación —socialista— de Trabajadores de la Tierra quebrara cualquier vestigio de legalidad en el campo. El 25 del mismo mes, sesenta mil campesinos ocuparon tres mil fincas en Extremadura, un acto legalizado a posteriori por un gobierno incapaz de mantener el orden público.



El 5 de marzo, el Mundo Obrero, órgano del PCE, abogaba, pese a lo suscrito en el pacto del Frente popular, por el “reconocimiento de la necesidad del derrocamiento revolucionario de la dominación de la burguesía y la instauración de la dictadura del proletariado en la forma de soviets”.



En paralelo, el Frente popular desencadenaba una censura de prensa sin precedentes y procedía a una destitución masiva de los ayuntamientos que consideraba hostiles o simplemente neutrales. El 2 de abril, el PSOE llamaba a los socialistas, comunistas y anarquistas a “constituir en todas partes, conjuntamente y a cara descubierta, las milicias del pueblo”. Ese mismo día, Azaña chocó con el presidente de la República, Alcalá Zamora, y decidió derribarlo con el apoyo del Frente popular. Lo consiguió el 7 de abril, alegando que había disuelto inconstitucionalmente las Cortes dos veces y logrando que las Cortes lo destituyeran con solo cinco votos en contra. Por una paradoja de la Historia, Alcalá Zamora se veía expulsado de la vida política por sus compañeros de conspiración de 1930-1931 y sobre la base del acto suyo que, precisamente, les había abierto el camino hacia el poder en febrero de 1936.



Las lamentaciones posteriores del presidente de la República no cambiarían en absoluto el juicio que merece por su responsabilidad en todo lo sucedido durante aquellos años. El 10 de mayo de 1936, Azaña era elegido nuevo presidente de la República. A esas alturas, el mito de la victoria electoral del Frente popular no sólo había quedado establecido sino que además se utilizaba como coartada para acabar con el régimen constitucional y entrar abiertamente por la senda de la revolución. No era magro resultado para unas elecciones que, en realidad, no había ganado el Frente popular.









Ortega y Gasset (de los principales intelectuales republicanos) hace su famosa afirmación sobre la República: No es esto.
En el periódico Luz escribe: "Una cantidad inmensa de españoles que colaboraron al advenimiento de la República con su acción, con su voto o con lo que es más eficaz que todo eso, con su esperanza, se dicen ahora, entre desasosegados y descontentos: No es esto!, no es esto!".

L.C.B

"O zagal de Molinero l'arco" dijo...

El 28 de junio de 1931 se celebraron elecciones a Cortes Constituyentes, que elaboraron y aprobaron una Constitución el día 9 de diciembre del mismo año.
La Constitución de la Segunda República supuso un avance notable en el reconocimiento y defensa de los derechos humanos por el ordenamiento jurídico español y en la organización democrática del Estado: dedicó casi un tercio de su articulado a recoger y proteger los derechos y libertades individuales y sociales, amplió el derecho de sufragio activo y pasivo a los ciudadanos de ambos sexos mayores de 23 años y residenció el poder de hacer las leyes en el mismo pueblo, que lo ejercía a través de un órgano unicameral que recibió la denominación de Cortes o Congreso de los Diputados y, sobre todo, estableció que el Jefe del Estado sería en adelante elegido por un colegio compuesto por Diputados y compromisarios, los que a su vez eran nombrados en elecciones generales.
Todos ellos son distintivos de la preocupación republicana por la soberanía popular y la democracia efectiva, por lo que es posible enunciar una serie de principios que la Constitución incorporó o reafirmó como elementos esenciales del ordenamiento jurídico español:
• El principio de igualdad de los españoles ante la Ley, al proclamar a España como "una república de trabajadores de toda clase".
• El principio de laicidad, por el que se iba más allá de la mera separación entre la Iglesia y el Estado para adentrarse en un ámbito de total eliminación de la religión de la vida política.
• El principio de elección y movilidad de todos los cargos públicos, incluido el Jefe del Estado.
• El principio monocameral, más acorde a la democracia, que suponía la eliminación de una segunda Cámara aristocrática o de estamentos privilegiados y por el cual el poder legislativo sería ejercido por una sola Cámara.
• Se preveía la posibilidad de la realización de una expropiación forzosa de cualquier tipo de propiedad, a cambio de una indemnización, para utilización social así como la posibilidad de nacionalizar los servicios públicos.
• Amplia declaración de derechos y libertades. Concedía el voto desde los 23 años con sufragio universal también femenino.
• Separación de la Iglesia y el Estado, además del reconocimiento del matrimonio civil y el divorcio.

Las buenas intenciones de la República se enfrentaron con la cruda realidad de una economía mundial sumida en la Gran Depresión, de la que el mundo no se recuperó hasta después de la Segunda Guerra Mundial. En términos de fuerzas sociales, la Segunda República surgió porque los oficiales del ejército no apoyaron al rey, con el que estaban molestos por haber aceptado éste la dimisión de Primo de Rivera, y a un clima de creciente reivindicación de libertades, derechos para los trabajadores y tasas de desempleo crecientes, lo que resultó en algunos casos en enfrentamientos callejeros, revueltas anarquistas, asesinatos por grupos extremistas de uno u otro bando, golpes de estado militares y huelgas revolucionarias.
En España la agitación política tomó además un cariz particular, siendo la Iglesia objetivo frecuente de la izquierda revolucionaria, que veía en los privilegios de que gozaban una causa más del malestar social que se vivía, lo cual se tradujo muchas veces en la quema y destrucción de iglesias. La derecha conservadora, muy arraigada también en el país, se sentía profundamente ofendida por estos actos y veía peligrar cada vez más la buena posición de que gozaba ante la creciente influencia de los grupos de izquierda revolucionaria. Desde el punto de vista de las relaciones internacionales, la Segunda República sufrió un severo aislamiento, ya que los grupos inversores extranjeros presionaron a los gobiernos de sus países de origen para que no apoyaran al nuevo régimen democrático, temerosos de que las tendencias socialistas que cobraban importancia en su seno, terminaran por imponer una política de nacionalizaciones sobre sus negocios en España. Para comprender esto es clarificador saber que la compañía Telefónica era un monopolio propiedad de la norteamericana "International Telephone and Telegraph" (ITT), que los ferrocarriles y sus operadoras estaban fundamentalmente en manos de capital francés, y que las eléctricas y los tranvías de las ciudades pertenecían a distintas empresas (mayormente británicas y belgas). Todo ello motivó y alentó a muchos generales conservadores para que planificaran insurrecciones militares y golpes de estado contra la república. Sus intenciones se materializarían primero en la Sanjurjada de 1932 y en el fallido golpe de 1936, cuyo resultado incierto desembocó en la Guerra Civil Española.
La sociedad española de los años Treinta era fundamentalmente rural: un 45,5 % de la población activa se ocupaba en la agricultura, mientras que el resto se repartía a partes iguales entre la industria y el sector servicios. Estas cifras describen una sociedad que aún no había experimentado la Revolución Industrial. En cuanto a sindicatos y partidos políticos, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), cuya lista fue la más votada para las elecciones constituyentes de 1931, contaba con 23 000 afiliados; su organización hermana, el sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) ya contaba en 1922 con 200 000 afiliados; el sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT) tenía en septiembre de 1931 unos 800 000 afiliados. Otras organizaciones, como el Partido Comunista de España (PCE) tenían una presencia nominal y no cobraron fuerza hasta el comienzo de la Guerra Civil. En cuanto a los nacionalismos, la "Lliga Regionalista de Catalunya" liderada por Francesc Cambó había apoyado abiertamente la dictadura de Primo de Rivera, y por ello permaneció al margen de la política durante la República, mientras que otros partidos políticos catalanes, más escorados hacia la izquierda o el independentismo, fueron los que tuvieron mayor protagonismo; en el caso del País Vasco y Navarra, cabe mencionar que aún no se había consumado la ruptura entre el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y la Comunión Tracionalista (CT), integrada ésta última por los carlistas.

Por cierto ¿Lo nuestro seria mas duro si nos gustara el futbol? jeje

Anónimo dijo...

Lamento tener que poner en duda los datos de Cesar Vidal (léase artículo integro en Libertad Digital) o su alter ego (anónimo LCB).
Las elecciones de febrero de 1936 (por cierto, las últimas para muchos de nuestros padres y abuelos)fueron ganadas por la coalición de izquierdas agrupada bajo el nombre de Frente Popular (Front d´Esquerres en Cataluña) con no menos del 60% de los votos/escaños. Estos son los datos oficioles, por lo tanto incontestables y además resulta bastante tendencioso agrupar, tal como lo hace Cesar Vidal, como "votos de la derecha", los recibidos por partidos como la LLiga Regionalista, el PNV u otros conservadores.
De hecho no hubo ni un solo partido, ni siquiera la CEDA, partidario en su programa electoral de una sublebació militar, para que nos entendamos, Francisco Franco (que Dios "bajo palio" lo tenga en su gloria) nunca se presento a unas elecciones, cuando pudo, en democracia, es decir, durante La Republica, no lo hizo, y despues, como todos sabemos (Cesar Vidal también) no le hizo falta.
La mal llamada Guerra Civil no fue mas que un alzamiento militar, apoyado en dos "simbolos democráticos" de la época como Alemania e Italia.
En definitiva, Muerte (por ambos bandos), Dolor (a partes iguales, pero para unos dulcificado por la victoria y el perdón celestial) y Exilio.
"(...) estoy cansada de no saber donde moririme. Esa es la mayor tristeza del emigrado. ¿Qué tenemos nosotros que ver con los cementerios de los paises donde vivimos."
RV

"O zagal de Molinero l'arco" dijo...

L.C.B tiene nombre y apellidos(como moderador los conozco) y ademas los comentarios los envia por correo electronico.
El resto de los comentarios que se publican en "anonimos" estan todos firmados con nombre y alguno con seudonimo pero los conozco a todos.
Como bien sabeis en el blog no se publican comentarios sin que el autor se pueda identificar(e-mail).
Publico tambien el comentario de(RV) por ser compañero mio y de LCB.

Anónimo dijo...

Pues...prefiero la democracia de la República a la Orgánica.

Guillermo

Anónimo dijo...

Hablemos entonces de la constitución de 1931…





Aquella Constitución reconoció algunas libertades fundamentales como las de conciencia, reunión y asociación, y estableció un sistema unicameral con un Congreso elegido por sufragio universal libre y secreto. Su carácter liberal democrático se vio, sin embargo, seriamente menoscabado por diferentes aspectos del articulado que suponían, o bien un recorte arbitrario de las libertades, o bien la inclusión de puntos programáticos de la izquierda que no eran propios de un texto constitucional que aspirara a convertirse en unas reglas del juego aceptadas por todos.



El caso paradigmático fue el de la cuestión religiosa. El artículo 27 garantizaba a todos los españoles «la libertad de conciencia y el derecho de profesar y practicar libremente cualquier religión». Pero ese reconocimiento estaba seriamente limitado por el resto del articulado; así, por ejemplo, toda manifestación pública de culto debería ser autorizada por el Gobierno, y ninguna orden religiosa podría dedicarse en adelante a la industria, el comercio o la enseñanza. Y en un país en el que una parte muy importante de la población era católica, sólo se reconocía a las iglesias el derecho «a enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos», lo que permitiría en breve proceder al cierre de los colegios católicos.



Y todo eso era así porque se trataba, no de garantizar la libertad de conciencia, ni el principio de una Iglesia libre en un Estado libre, sino de hacer posible eso que las izquierdas solían llamar «revolución religiosa», entendida como una acción radical destinada a acabar de una vez por todas con el control católico de las conciencias. Para la izquierda republicana y los socialistas, la libertad de conciencia no era una libertad individual frente al Estado sino un arma en manos de este último para contrarrestar la todavía evidente influencia católica en la sociedad española.



Los serios impedimentos que lastraban la libertad religiosa, la libertad de educación o los derechos de propiedad, eran, sin duda, los principales motivos que habían hecho crecer esa desazón de la que hablara Ortega (“ no era esto”).



Pero todo aquello era congruente con la idea que se había impuesto en el hemiciclo y que había servido para expulsar a la derecha republicana del Gobierno, la de constitucionalizar la revolución. Idea que se acoplaba muy bien con esa nefasta percepción de que lo peor de la historia del liberalismo español había sido el pacto. «Una constitución -dijo el entonces ministro radical-socialista Álvaro de Albornoz- no puede ser nunca una transacción entre los partidos».



Ya no se trataba de transigir, sino de aplicar los principios sin miramientos. La revolución habría de ser algo más que una simple retórica: un programa de transformación radical de la sociedad española bien anclado en la norma fundamental del nuevo régimen. En ese sentido, la Constitución de 1931, a diferencia de la de 1876, no pasaría de ser uno más de los tradicionales textos de partido que habían impedido la paz y la estabilidad institucional en la España del ochocientos.



Por ello la constitución de 1978 se hizo en contra de la de 1931. Aunque ciertas modificaciones propuestas recuerden actos e ideas de aquellos años. A Dios gracias hemos cambiado más por nosotros mismos, que por nuestras leyes. El sufragio universal o el principio de laicidad del estado ( que fueron las grandes novedades de esta constitución) no son suficientes para compensar el trágico periodo 31-36. No es comparable por ello la de 1931 con la del 1978, entre otras cosas por el consenso que si produjo esta vez que casi todas las sensibilidades se vieran protegidas y que hubiera un marco más amplio para su desarrollo. E insisto aquello no era democracia, en todo caso era un intento de sovietizar España.





En cualquier caso me gusta más las "peleas" de ideas, que el futbol. Quizás de aquella nos faltaron más Blogs para discutir y nos sobraron pistolas. Un abrazo

L.C.B

"O zagal de Molinero l'arco" dijo...

Y dicen que los tozudos somos los de mi tierra.... pues anda que los gallegos.¿No,Carliños?

Anónimo dijo...

Querido RV, el tema de mi discusión era el aplicar el concepto de democracia tal y como la entendemos actualmente. La democracia griega seria bastante parecida al régimen del general Franco, y supongo que no lo consideramos democrático ni tu ni yo. La segunda república repito no era una democracia. Basta con leer estos dos textos:

Niceto Alcalá Zamora, presidente de la República en aquel momento

Esa mayoría legal no era más que relativa, pero seguía siendo minoría absoluta, según los verdaderos resultados de la elección del 16 de febrero; no se convirtió en mayoría absoluta, incluso aplastante, hasta después de los excesos cometidos, primero apropiándose por medio del desorden popular de los documentos electorales, en las comisiones provinciales de empadronamiento y los municipios, y después por la anulación de las elecciones y de los mandatos, y la alteración, según su capricho, del orden de los candidatos elegidos o vencidos en muchas provincias.“Por qué no resistí”. Artículos de L'ére Nouvelle. 1938.

Azaña

En la Coruña íbamos a sacar cinco o seis (diputados). Pero antes del escrutinio surgió la crisis, y entonces los poseedores de 90.000 votos en blanco se asustaron ante las iras populares, y hemos ganado los trece puestos... ¡Veleidades del sufragio!... Han sacado al otro... para que no saliera Emiliano, a quien metimos preso la misma noche de formarse el gobierno, para salvarle la vida, decían los de allí... hemos sacado... otro en Guipúzcoa... y no tenemos dos, porque los comunistas se llevaron las actas pistola en mano. Carta de Azaña a Rivas Cherif (19-3-36), Retrato de un desconocido, Grijalbo, Barcelona 1979, pág. 663-665.

El régimen que se quería imponer desde las checas era el soviético, otra gran democracia europea de aquel momento, que apoyo a la república durante y después del 1936. Nosotros por desgracia tuvimos nuestra segunda guerra mundial en casa, antes que Europa.

Los hechos acaecidos durante la república y el asesinato de Calvo Sotelo provocaron el alzamiento. Esto es un hecho palpable. Eso no ha de justificar el periodo de dictadura posterior, falta de libertades, etc…, pero no podemos ensalzar tampoco un periodo trágico, y considerarlo ejemplo de nada ya que nos volvemos a equivocar. Los muertos no empezaron en el 36, empezaron en el 31.
L.C.B

Anónimo dijo...

Apreciado L.C.B,

Después de su última y brillante réplica me deja Vd. sin argumentos, es más me ha convencido, por lo tanto no me queda otra que darle toda la razón o la razón en todo (como Vd. prefiera).


He visto la luz, y ahora comprendo que lo que realmente nos hace falta son cartillas de racionamiento, academias de corte y confección, aceite de ricino y viajes a Perpignan (perdón, Perpiñán).
Un fuerte abrazo,
“RV”

"O zagal de Molinero l'arco" dijo...

RV y LCB, esta tarde hemos quedado en La Fira,Salo interncional del Turisme.Propongo buscar azafatas que moderen nuestras ideas....o podemos finalizar el dia en el Salón del Comic y comprar alguno de "Roberto Alcazar y Pedrin" (jeje)

Anónimo dijo...

L.C.V, Cesar Vidal y Zagal de Molinero, aunque en vuestras teorias discrepeis, me llena de orgullo ver como personas inteligentes, os poneis de acuerdo para ir al Salon internacional del Turismo y acabar en el salon del comic.
Esto solo ocrre con personas como vosotros dentro de vuestras diferencias y el punto de vista del tema.
Seguid asi y darnos una leccion de armonia y de convivencia.
Gracias, Mariano

PABLO MARCO dijo...

La quema de propiedades eclesiásticas del 11 de mayo de 1931 tuvo su última causa en la pastoral, que añoraba la monarquía recién desaparecida, publicada por el cardenal Segura, primado de España, unos días antes. El capo dela Iglesia católica fue exiliado a Francia por el gobierno republicano.
El origen primordial de estas furias anticlericales fue tantos y tantos siglos de opresión y de manipulación de la iglesia oficial española contra "su pueblo".
El asesinato del falangista y líder de la CEDA, Calvo Sotelo, fue una revancha por el asesinato en Madrid el día anterior, domingo 12 de julio de 1936, del teniente de la Guardia de Asalto, Don José Castillo, leal a la II República.
Esta acción no fue causa de la sublevación golpista sino el detonante que necesitaban las fuerzas de derechas para justificar definitivamente un golpe de Estado que ya estaba juramentado por los militares golpistas - asociados en la UME -desde el día 8 de marzo de 1936.
Son datos objetivos y científicos. No hace falta ser historiador, sociólogo ni abogado para acercarse a la Verdad de los hechos del pasado, a la Historia. La obra de don Manuel Tuñón de Lara, prestigiosos Historiador español reconocido internacionalmente, puede ser fuente de conocimiento de nuestra Historia y escoba para barrer de una vez tanta basura interesada.

Pablo Marco, vecino de Laspuña