jueves, 4 de marzo de 2010

"Hay que dar hasta que duela"


Queridos amigos: Cada día, la naturaleza nos enseña que todavía somos vulnerables; Tailandia, Katrina, Haití, y ahora nosotros.
La tierra, que parecía una inmensa ola, nos subía y bajaba, nos tiraba contra las murallas; cuan verdaderos borrachos. El miedo, la angustia, disimulada por ser "el hombre de la casa", para aparentar controlar la situación. Y una vez en el antejardín, abrazados los seis, como una piña,descalzos, en pijama. Esperando que ese ruido profundo, ronco, atemorizador, terminara de una vez por todas.....
Y, a continuación, quedarnos ahí quietos, hasta que nos atrevimos a sentarnos en el suelo. A continuación, ir a Romeral, con una de mis hijas, a ver la tio Pancho y tia Milagros; mi tio ni alcanzó a levantarse por sus problemas motores: Los dos bien, sin problemas más allá del susto. Volver a Curicó a ver a los vecinos, consolarnos mutuamente y tratar de relajarnos un poco. Entrar corriendo a la casa a buscar un poco de ropa, después unos zapatos...
Esos 3 minutos 58 segundos que durò el terremoto nos quitó el sueño; nadie durmió.
A las 5 de la madrugada nos atrevimos a acercarnos al centro, toda la ciudad oscura...como evitando que pudiéramos ver la destrucción, la desolación. Nos regresamos, llorando, en menos de 5 minutos: Que tremendo!
Consumimos velas, alguna lámpara con batería; sin luz, ni agua, ni comunicaciones....Para mí, volver a la niñez, para los demás, algo nuevo.
Al día siguiente nadie tenía hambre, sólo temor, prudencia... dormimos todos en el suelo del living. Y cuando a los dos días llegó la luz y la televisión: ¡Tremendo impacto!. Ahí nos dimos cuenta, aún más, de la gravedad.
Curicó centro está destruido en un 40%; todas las construcciones de adobe colapsaron. En la zona devastada se calcula en 500.000 hogares destruidos.
Pero éste pueblo se levanta: Curicó dió el ejemplo: A las 4 de la madrugada se comienza a escuchar la voz de una radio: RTL(Radio Tropical Latina); con un generador eléctrico empezó a conversar, a acompañar el silencio, la pena, el dolor, la oscuridad: Y esa radio, la única que se escuchaba en Curicó, comenzo a contarnos. Y llegaba alguna llamada de radioaficionado: Que en Iloca hubo maremoto, que no se ven las casas, que la gente se fué a los cerros. Y caminando por Curicó nos iban contando la tragedia...Esa radio, 7 horas después de la catástrofe empezó a juntar ayuda, acción solidaria que no ha parado hasta hoy.
Lo demás, lo habeis visto en la televisión.
Quiero terminar diciendo gracias a todos los que habeis preguntado, preocupado. Y a tí, primo Betato, expresarte mi agradecimiento por lo que estás emprendiendo. Aragón, y específicamente el Sobrarbe se mueve por Chile. Siempre he llevado con alegría y orgullo mi origen y, aunque llevo 42 años en Chile y lo quiero tanto, soy español hasta la médula y de Laspuña hasta el alma.
Todo lo que se junte, junto con la campaña que iniciamos la Colectividad Aragonesa de Chile, tendrá un buen fín,un fín que quedará grabado en el recuerdo de todos los curicanos. Y como decía un santo chileno, San Alberto Hurtado, jesuita del siglo XX: "hay que dar hasta que duela".
Gracias por ayudar a gente que ni siquiera conoceis.
José Antonio Puyalto Ceresuela
Casa Sidora

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me gusto mucho... Blessings...

Anónimo dijo...

osea no ... lo de el sufrimiento.. claro esta.. sino su punto de vista...
´´Para mi... Volver a la niñez``

jueves, 4 de marzo de 2010

"Hay que dar hasta que duela"


Queridos amigos: Cada día, la naturaleza nos enseña que todavía somos vulnerables; Tailandia, Katrina, Haití, y ahora nosotros.
La tierra, que parecía una inmensa ola, nos subía y bajaba, nos tiraba contra las murallas; cuan verdaderos borrachos. El miedo, la angustia, disimulada por ser "el hombre de la casa", para aparentar controlar la situación. Y una vez en el antejardín, abrazados los seis, como una piña,descalzos, en pijama. Esperando que ese ruido profundo, ronco, atemorizador, terminara de una vez por todas.....
Y, a continuación, quedarnos ahí quietos, hasta que nos atrevimos a sentarnos en el suelo. A continuación, ir a Romeral, con una de mis hijas, a ver la tio Pancho y tia Milagros; mi tio ni alcanzó a levantarse por sus problemas motores: Los dos bien, sin problemas más allá del susto. Volver a Curicó a ver a los vecinos, consolarnos mutuamente y tratar de relajarnos un poco. Entrar corriendo a la casa a buscar un poco de ropa, después unos zapatos...
Esos 3 minutos 58 segundos que durò el terremoto nos quitó el sueño; nadie durmió.
A las 5 de la madrugada nos atrevimos a acercarnos al centro, toda la ciudad oscura...como evitando que pudiéramos ver la destrucción, la desolación. Nos regresamos, llorando, en menos de 5 minutos: Que tremendo!
Consumimos velas, alguna lámpara con batería; sin luz, ni agua, ni comunicaciones....Para mí, volver a la niñez, para los demás, algo nuevo.
Al día siguiente nadie tenía hambre, sólo temor, prudencia... dormimos todos en el suelo del living. Y cuando a los dos días llegó la luz y la televisión: ¡Tremendo impacto!. Ahí nos dimos cuenta, aún más, de la gravedad.
Curicó centro está destruido en un 40%; todas las construcciones de adobe colapsaron. En la zona devastada se calcula en 500.000 hogares destruidos.
Pero éste pueblo se levanta: Curicó dió el ejemplo: A las 4 de la madrugada se comienza a escuchar la voz de una radio: RTL(Radio Tropical Latina); con un generador eléctrico empezó a conversar, a acompañar el silencio, la pena, el dolor, la oscuridad: Y esa radio, la única que se escuchaba en Curicó, comenzo a contarnos. Y llegaba alguna llamada de radioaficionado: Que en Iloca hubo maremoto, que no se ven las casas, que la gente se fué a los cerros. Y caminando por Curicó nos iban contando la tragedia...Esa radio, 7 horas después de la catástrofe empezó a juntar ayuda, acción solidaria que no ha parado hasta hoy.
Lo demás, lo habeis visto en la televisión.
Quiero terminar diciendo gracias a todos los que habeis preguntado, preocupado. Y a tí, primo Betato, expresarte mi agradecimiento por lo que estás emprendiendo. Aragón, y específicamente el Sobrarbe se mueve por Chile. Siempre he llevado con alegría y orgullo mi origen y, aunque llevo 42 años en Chile y lo quiero tanto, soy español hasta la médula y de Laspuña hasta el alma.
Todo lo que se junte, junto con la campaña que iniciamos la Colectividad Aragonesa de Chile, tendrá un buen fín,un fín que quedará grabado en el recuerdo de todos los curicanos. Y como decía un santo chileno, San Alberto Hurtado, jesuita del siglo XX: "hay que dar hasta que duela".
Gracias por ayudar a gente que ni siquiera conoceis.
José Antonio Puyalto Ceresuela
Casa Sidora

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me gusto mucho... Blessings...

Anónimo dijo...

osea no ... lo de el sufrimiento.. claro esta.. sino su punto de vista...
´´Para mi... Volver a la niñez``