lunes, 30 de agosto de 2010

Llegara el día ...

Candela con el cheque del premio y el comprobante del ingreso 


Llegara el día Candela, en el que sepas que:
"Dicen los viejos que en este país
hubo una guerra,
que hay dos Españas que guardan aún
el rencor de viejas deudas;
dicen los viejos que no se nos dé rienda suelta,
que todos aquí llevamos
la violencia a flor de piel.
Pero yo sólo he visto gente
que sufre y calla, dolor y miedo,
gente que sólo desea
su pan, su hembra y la fiesta en paz.
Dicen los viejos que hacemos
lo que nos da la gana;
y no es posible que así se pueda haber
gobierno que gobierne nada;
dicen los viejos que este país necesita
palo largo y mano dura
para evitar lo peor.
Pero yo sólo he visto gente
muy obediente, hasta en la cama
gente que tan sólo pide
vivir su vida, sin más mentiras y en paz…"
Tu yayo cruzo la muga con apenas cuatro años a lomos de una mula y  casi muere congelado, para reanimarlo le dieron “friegas de coñac”, del coñac que llevaba escondido como un tesoro la abuela de casa Marcelina y que no dudo en gastarlo para salvar su vida. Cuando fatigados llegaron a otro país los estaban esperando unas gentes desconocidas que les ofrecieron mantas y les dieron comida y los cobijaron en sus casas.
Y al regresar a Laspuña con diez años, tu yayo, su abuelo y otro señor de Laspuña se perdieron en la montaña debido a una tormenta y  tras estar perdidos cuatro días sin comida llegaron a Benasque y  una señora a la que no conocían se llevo a tu Yayo a su casa y le dio un tazón de leche , le saco la ropa mojada y lo vistió con ropas secas y lo abrigo con una manta en la cadiera hasta que su abuelo y el otro señor volvieron del puesto de los militares con un pase para continuar hasta Laspuña. Y  esa buena mujer les dio una “toña de pan y algo de queso” para que continuaran el viaje.
¿Y sabes Candela ? Esa buena gente no los conocía de nada.
Y otros de Laspuña tuvieron que irse de su tierra buscando el futuro de los suyos y llegaron a otros países donde los acogieron y donde pudieron rehacer sus vidas, no sin esfuerzo.
Por eso, Candela, tenemos que ayudar aunque no conozcamos a las personas necesitadas. Porque hace años otros lo hicieron por nosotros y porque de una forma egoísta es mejor ayudar que necesitar ayuda.

¡¡LA COMUNIDAD ARAGONESA EN CURICÓ TE NECESITA!!
Realiza tu donación en la entidad "BANCO SANTANDER" Número de cuenta 00491824412810361090
Titular de la cuenta "Colectividad Aragonesa de Chile"
Especificar en el concepto "Ayuda damnificados Curicó"

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lunes, 30 de agosto de 2010

Llegara el día ...

Candela con el cheque del premio y el comprobante del ingreso 


Llegara el día Candela, en el que sepas que:
"Dicen los viejos que en este país
hubo una guerra,
que hay dos Españas que guardan aún
el rencor de viejas deudas;
dicen los viejos que no se nos dé rienda suelta,
que todos aquí llevamos
la violencia a flor de piel.
Pero yo sólo he visto gente
que sufre y calla, dolor y miedo,
gente que sólo desea
su pan, su hembra y la fiesta en paz.
Dicen los viejos que hacemos
lo que nos da la gana;
y no es posible que así se pueda haber
gobierno que gobierne nada;
dicen los viejos que este país necesita
palo largo y mano dura
para evitar lo peor.
Pero yo sólo he visto gente
muy obediente, hasta en la cama
gente que tan sólo pide
vivir su vida, sin más mentiras y en paz…"
Tu yayo cruzo la muga con apenas cuatro años a lomos de una mula y  casi muere congelado, para reanimarlo le dieron “friegas de coñac”, del coñac que llevaba escondido como un tesoro la abuela de casa Marcelina y que no dudo en gastarlo para salvar su vida. Cuando fatigados llegaron a otro país los estaban esperando unas gentes desconocidas que les ofrecieron mantas y les dieron comida y los cobijaron en sus casas.
Y al regresar a Laspuña con diez años, tu yayo, su abuelo y otro señor de Laspuña se perdieron en la montaña debido a una tormenta y  tras estar perdidos cuatro días sin comida llegaron a Benasque y  una señora a la que no conocían se llevo a tu Yayo a su casa y le dio un tazón de leche , le saco la ropa mojada y lo vistió con ropas secas y lo abrigo con una manta en la cadiera hasta que su abuelo y el otro señor volvieron del puesto de los militares con un pase para continuar hasta Laspuña. Y  esa buena mujer les dio una “toña de pan y algo de queso” para que continuaran el viaje.
¿Y sabes Candela ? Esa buena gente no los conocía de nada.
Y otros de Laspuña tuvieron que irse de su tierra buscando el futuro de los suyos y llegaron a otros países donde los acogieron y donde pudieron rehacer sus vidas, no sin esfuerzo.
Por eso, Candela, tenemos que ayudar aunque no conozcamos a las personas necesitadas. Porque hace años otros lo hicieron por nosotros y porque de una forma egoísta es mejor ayudar que necesitar ayuda.

¡¡LA COMUNIDAD ARAGONESA EN CURICÓ TE NECESITA!!
Realiza tu donación en la entidad "BANCO SANTANDER" Número de cuenta 00491824412810361090
Titular de la cuenta "Colectividad Aragonesa de Chile"
Especificar en el concepto "Ayuda damnificados Curicó"

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